«Quisiera referirme de modo especial a ustedes, mujeres y madres paraguayas, que con gran valor y abnegación han sabido levantar un país derrotado, hundido, sumergido por la guerra», dijo el Santo Padre en una mañana a pleno sol.
En la explanada del imponente santuario mariano dijo que las mujeres, «han vivido situaciones muy pero muy difíciles, que desde una lógica común sería contraria a toda fe».
«Ustedes al contrario, al igual que María, impulsadas y sostenidas por su ejemplo, siguieron creyentes, inclusive esperando contra toda esperanza. Cuando todo parecía derrumbarse, junto a María se decían: ‘No temamos, el Señor está con nosotras, está con nuestro Pueblo, con nuestras familias, hagamos lo que Él nos diga'», instó el pontífice ante los fieles.
Agregó que «allí encontraron ayer y encuentran hoy la fuerza para no dejar que esta tierra se desmadre. Dios bendiga ese tesón, Dios bendiga y aliente su fe, Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América».
«Como Pueblo, hemos venido a nuestra casa, a la casa de la Patria paraguaya, a escuchar -una vez más- esas palabras que tanto bien nos hacen: ‘Alégrate, el Señor está contigo'», afirmó el Santo Padre.
Al concluir su mensaje aseguró que éste «es un llamado a no perder la memoria, las raíces, los muchos testimonios que han recibido de pueblo creyente y jugado por sus luchas. Una fe que se ha hecho vida, una vida que se ha hecho esperanza y una esperanza que los lleva a primerear en la caridad».
