Icono del sitio El Submarino Jujuy

Geopolítica del ridículo: Trump lleva cartas perdedoras para hablar con Xi Jinping

Por Alberto López Girondo*. Donald Trump se alista para un crucial encuentro con Xi Jinping programado para este jueves en Beijing y a esta altura no tiene mucho para poner en una mesa de discusiones sobre el estado del mundo. La aventura conjunta con Israel en Irán muestra las aristas de un fracaso letal para las aspiraciones imperiales de Estados Unidos y nada indica que algo pueda cambiar antes de que el Air Force One aterrice en la capital china.

Cierto que las declaraciones oficiales muestran un triunfalismo extravagante incluso para los estándares estadounidenses, lo que no es poco decir. Pero más que las mil palabras del magnate inmobiliario resuenan los fuegos de artificio de la Casa Blanca para patearla a la tribuna.

Dos joyitas de este viernes lo demuestran: con tres horas de diferencia, en su red Truth el presidente de EE UU anunció que el Departamento de Guerra liberaría todos los archivos sobre OVNIS acumulados a lo largo de décadas y luego anunció que gracias a su solicitud, Vladimir Putin y Volodimir Zelensky habían aceptado un alto el fuego para celebrar el Día de la Victoria. Acotación: el mandatario ruso, como sucede desde el comienzo de la guerra en Ucrania, establece una tregua unilateral para recordar el acontecimiento de mayor magnitud en la historia rusa moderna.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth –trabado a lo Pato Vicca, su pose distintiva– señaló que 162 archivos, en un hecho “histórico sin precedentes”, quedarán a disposición de la ciudadanía en la web war.gov/UFO.

Teherán se fue acostumbrando a emitir sus mensajes más impactantes desde sus embajadas y esta vez fue la de Sudáfrica la que –otra costumbre desde el 28-F– se burló en X con un montaje de Trump rodeado de extraterrestres.

Curiosamente, la ofensiva conjunta con Israel contra el país persa es catalogada en algunos análisis como una operación del Sindicato Epstein, por los archivos que ligan al presidente de EE UU con el delincuente sexual y los servicios israelíes.

Estas chanzas tienen su fundamento. Trump anunció el lunes el Proyecto Libertad, un plan para garantizar el paso de buques por el Estrecho de Ormuz, que está bajo control de la Guardia Revolucionaria Iraní (GRI) desde el 28 de febrero. Para tal fin había posicionado tres buques en el Estrecho de Ormuz, el USS Truxtun, el USS Rafael Peralta y el USS Mason, que fueron atacados por lanchas rápidas iraníes.

Lo que sería considerado una afrenta digna de respuesta se quedó en amenazas cuando Arabia Saudita y Kuwait negaron permiso para el acceso militar a sus bases, al espacio aéreo y al sobrevuelo, un paso indispensable en una ofensiva semejante.

El propio Trump dinamitó la relación con el príncipe saudita Mohamed bin Salman cuando en un acto público dijo que había ido a Washington a “besarle el culo” y además, ni les habían avisado del bendito proyecto antes de anunciarlo.

Pero, sobre todo, sucede que Irán destruyó todas las bases estadounidenses en la región que se supone estaban para proteger a los países árabes de un ataque iraní. Esta semana, recién, The Washington Post publicó un detallado informe de algo que se sabía desde la primera semana de la guerra pero el gobierno se negó a reconocer. Que los ataques iraníes destruyeron o dañaron a no menos de 228 estructuras o equipos estadounidenses “impactando en hangares, barracones, depósitos de combustible, aeronaves y equipos clave de radar, comunicaciones y defensa aérea”, según el artículo que firman Evan Hill, Jarrett Ley, Alex Horton, Tara Copp y Dan Lamothe.

El miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que el operativo Furia Épica, como se bautizó a la ofensiva conjunta, había finalizado porque se habían cumplido los objetivos. Trump se sumó a este mensaje con olor a derrota afirmando que “a raíz de la solicitud de Pakistán y otros países, del enorme éxito militar obtenido durante la campaña contra Irán y, además, del hecho de que se han logrado grandes avances hacia un acuerdo completo y definitivo con los representantes de Irán, hemos acordado de mutuo acuerdo que, si bien el bloqueo seguirá en pleno vigor y efecto, el Proyecto Libertad –el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz– se suspenderá durante un breve periodo para ver si el acuerdo puede ultimarse y firmarse”. Acotación: Pakistán no había hecho ningún pedido.

El caso es que Teherán consolidó sus reclamos para un acuerdo luego de demostrar-se que tenía todas las de ganar.

Son puntos que quiere firmar por escrito: no más agresiones de Israel y EE UU tanto a Irán y al eje de la resistencia (Hezboláh y Ansar Alah), no más fuerzas militares estadounidenses en la región, fin del bloqueo y devolución de bienes incautados, y reconocer su derecho a controlar el paso por Ormuz. Para otra etapa quedaría la discusión sobre el plan nuclear.

Como para marcar la situación, en su reunión de tres horas del jueves, Lula da Silva le recordó a Trump el acuerdo que había logrado en 2014 junto a Recep Tayyip Erdogan con el entonces presidente Mahmud Ahamineyad, que abortó Washington y que no fue diferente del que el propio Barack Obama firmó meses más tarde y Trump tiró a la basura en 2018.

Rubio, a todo esto, reclamó lastimosamente a los aliados europeos mayor compromiso con la causa estadounidense (e israelí). “Irán ahora reclama que son dueños, que tienen derecho a controlar una vía marítima internacional. Reclaman que tienen derecho a controlarla ¿Qué va a hacer el mundo al respecto? ¿Va el mundo a aceptar que Irán ahora controla una vía marítima internacional? Porque si el mundo está dispuesto a aceptar eso, ¡entonces prepárense!».

Luego fue al Vaticano para entrevistarse con el papa León XIV, con quien Trump viene teniendo fuertes enfrentamientos y al que el pontífice nacido en Chicago tildó de mentiroso por sugerir que apoya que Irán tenga armas nucleares. El canciller de EE UU llevó de regalo un pisapapeles de cristal con forma de pelota de fútbol, el obispo de Roma le entregó una pluma hecha con un ramo de olivo. A buen entendedor…

Una Victoria con padres sustitutos

«La gran hazaña de la generación victoriosa inspira a los soldados que hoy realizan operaciones militares especiales. Se enfrentan a una fuerza agresiva armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN. Y, sin embargo, nuestros héroes siguen adelante”.

El discurso de Vladimir Putin en el desfile de este sábado recordando el triunfo sobre las fuerzas nazis en 1945 unió, como lo viene haciendo desde hace cuatro años, la guerra en Ucrania con la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento en disputa desde el golpe en Kiev de 2014 y del que los europeos pretenden mostrarse como los verdaderos triunfadores. Con un adicional: este año, Donald Trump también busca un lugar en la celebración como el gestor de una tregua de tres días en el frente ucraniano.

Para Rusia, el 9 de mayo, día de la Victoria, recuerda el día en que las tropas soviéticas tomaron Berlín y pusieron fin al Tercer Reich con la capitulación del mariscal de campo alemán Wilhelm Keitel ante el general Georgui Zhúkov. Por diferencia horaria, el dato de la rendición se conoció cuando en Alemania todavía era 8 de mayo. Que es cuando celebran el fin de la guerra. Ese dato les sirve para hacer los homenajes de rigor antes que entren los países herederos la URSS, que en aquella contienda pagaron con la vida de más de 20 millones de rusos, ucranianos y de las otras nacionalidades que integraban ese extenso territorio.

Trump no solo se atribuyó el papel de haber conseguido un cese el fuego, lo que no es cierto, sino que aprovechó para dar su interpretación de los hechos. “Fue un triunfo monumental estadounidense frente a la tiranía en Europa», declaró, para señalar luego: «El 8 de mayo de 1945 el férreo yugo de la Alemania nazi se derrumbó, y la noticia de la victoria se extendió por toda nuestra gran nación y el mundo, marcando un punto de inflexión decisivo en la historia de la libertad. Desde el legendario desembarco de Normandía hasta la gran batalla de las Ardenas, el coraje de incontables soldados estadounidenses (unos 250.000) permitió sacar adelante la causa aliada (…) hasta el colapso del régimen nazi».

* En Tiempo 

Salir de la versión móvil