Valdéz quedó alojado en la Brigada de Investigaciones de la ciudad de Libertador General San Martín. Fuentes policiales revelaron que en el asesinato podría estar involucrada una mujer, que era conocida de Rosa. Ella había robado algunas de sus pertenencias.
Aliaga, de 54 años, recibió alrededor de diez puñaladas en el cuello y varios cortes en los brazos, ya que al parecer intentó defenderse de su asesino. También presentó costillas quebradas producto de los golpes que habría recibido mientras estaba en el piso de la habitación donde murió.
Tras haberla matado, el, la o los asesinos, la arrastraron hacia la parte de atrás de la casa, donde enterraron el cadáver. Luego intentaron limpiar la escena del crimen, pero la tarea fue interrumpida por las llamadas que no cesaban de entrar al celular de la víctima, por lo que se fugaron.
