En un lunes de alta intensidad para el equipo económico, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó la salida de Marco Lavagna al frente del Indec. En su lugar, asumirá Pedro Lines, un técnico de carrera dentro del organismo.
La renuncia de Lavagna llega en un momento crítico: el próximo martes 10 estaba previsto el lanzamiento de una nueva fórmula de medición de la inflación, una reforma que finalmente quedó suspendida por orden directa del Ejecutivo.

¿Por qué postergan el nuevo índice?
Según explicó Caputo en declaraciones radiales, la decisión de frenar el cambio metodológico busca evitar suspicacias políticas. “Teníamos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación ya estuviera totalmente consolidado”, señaló el ministro.
El temor del Gobierno es que, si la inflación cae bajo una nueva metodología, la oposición cuestione la veracidad de los datos. “Van a decir que la inflación cayó no por el trabajo que hicimos, sino porque cambiamos el índice”, argumentó Caputo, ratificando que se mantendrá el sistema actual por el momento.

Ruidos internos y salarios
Más allá de la cuestión técnica, la salida de Lavagna no fue del todo armoniosa. El Indec venía atravesando un escenario de «ruidos internos» debido al congelamiento de los salarios de su personal, lo que generó una fuerte tensión con los trabajadores del instituto encargados de los operativos de relevamiento en todo el país.

El perfil del sucesor
Pedro Lines, quien ahora queda a cargo del instituto de estadísticas, es un hombre con experiencia previa en el organismo (fue director técnico durante la gestión de Jorge Todesca). Su principal desafío será mantener la credibilidad del Indec en un año donde los números de pobreza e inflación serán el eje de la discusión social.

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