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Informe: Hacia un modelo de enclave exportador 

A pesar del crecimiento que presentan los sectores más dinámicos vinculados a la explotación de recursos naturales, como el agro, la minería y los hidrocarburos, el resto de las actividades se encuentran estancadas o en permanente retracción. Así lo muestra el informe económico de octubre del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CESO).

El reporte sostiene que la economía argentina se encamina hacia un modelo de enclave, basado en la explotación de recursos naturales orientada al mercado global sin encadenamientos locales ni beneficios masivos.

Este modelo está impulsado por la desregulación normativa, el RIGI y el super RIGI. Sin embargo, no se ha traducido en un aumento de las inversiones, las cuales cayeron un 11,3% anual en promedio (2024-2025) frente al periodo anterior, y acumulan una baja interanual del 20% en hidrocarburos durante 2026.

Por otro lado, el informe remarca que a pesar de la falta de un «boom» inversor, la normativa flexible facilita la remisión de utilidades y la salida de capitales, como ocurrió en el sector de hidrocarburos, que generó una demanda financiera de USD 4.832 millones entre 2025 y 2026.

Esto produce tensiones en el frente externo: las reservas cayeron en septiembre, la salida por intereses y dividendos presiona sobre el superávit comercial, y el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 650 puntos ante el aumento de tasas de la Reserva Federal (Fed) y la proximidad del año electoral.

Desde el CESO señalan que la actividad económica funciona «a dos velocidades». El estimador mensual de actividad económica (EMAE) de julio de 2026 registró una contracción interanual del 1,4% y mensual del 2,9%, confirmando una tendencia a la baja en el año, con la excepción de marzo. Sectores primarios dinámicos al alza, como Minas y canteras (8,4%) y Agricultura y ganadería (0,7%), coexisten con una profunda caída en el nivel general, en la industria (-5%) y en el comercio (-5,2%).

El panorama

El discurso gubernamental insiste en que la caída de la obra pública y el consumo (producto del permanente ajuste fiscal) serían compensados por la expansión generada por un sector privado dirigido a los sectores más competitivos y productivos. Para ello, señala el informe de CESO, impulsó una agenda de liberalización normativa en beneficio de los grandes capitales que deberían impulsar este crecimiento y un consecuente desborde hacia el resto de las actividades. Lejos de ello, se evidencia un creciente perfil de economías de enclave: pequeñas economías dentro de nuestra economía, autónomas y sin encadenamientos productivos.

Se trata de un funcionamiento similar al de los sistemas coloniales, explotaciones de recursos naturales, destinados a los mercados globales y sin encadenamientos con la actividad local ni beneficios concretos para las naciones originarias del producto.

El reporte destaca como «notable» que aun contando con grandes beneficios producto del RIGI y el mega DNU de Milei, hasta ahora no se ha evidenciado aumento alguno de las inversiones, e incluso se observa una retracción.

La inversión promedio anual durante el gobierno libertario (2024-2025) en estos sectores (agropecuario, minería, petróleo y gas), fue 11,3% más baja que el promedio durante el gobierno Alberto Fernández (2021-2023). Y las inversiones promedio mensual en upstream de gas y petróleo (en USD corrientes) cayeron 6,9% en 25-26 respecto a 23-24, según la Secretaría de Energía, y un 20% interanual en el acumulado de lo que va del 2026 respecto al 2025.

«¿Para qué impulsar una legislación tan laxa si las empresas parecen hacer caso omiso de ella?», plantea el informe. Y señala que probablemente la respuesta se encuentre en el sector externo: la remisión de utilidades, intereses e inversión hacia el exterior muestra un incremento destacable en tales sectores. Entre 2025 y 2026, el sector de hidrocarburos generó una demanda por motivos financieros de USD 4.832 MM.

Y conluye: «El interés, al parecer, está más en generar un marco legal para que se la lleven, en lugar de que la traigan».

En simultáneo, comienzan a observarse tensiones en el sector externo. Las reservas cayeron USD 4.697 MM en septiembre. El excedente comercial de agosto (USD 2.464 MM), aun en una economía estancada, debió cubrir una salida intereses y dividendos de USD 1.651, mientras la compra de dólares para atesoramiento se mantuvo firme (USD 2.677 MM). En paralelo el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 650 puntos (en julio llegó a tocar un piso de 405 pts), impulsado parcialmente por el aumento de tasas de la Fed, alejando la posibilidad de acceder a los mercados internacionales de deuda, más aún en las vísperas de un año electoral.

Entre sus conclusiones, el CESO advierte que «la receta liberal de apostar por los sectores naturalmente dinámicos de la economía, sin exigir encadenamientos productivos o regulando la disponibilidad de divisas, muestra nuevamente serias limitaciones para impulsar el desarrollo argentino».

El informe completo

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