Paul Starc dejó la Unidad de Información Financiera tras resistir presiones del Ministerio de Economía. El conflicto central es la reglamentación de la «Inocencia Fiscal», una herramienta con la que Luis Caputo busca atraer dólares, pero que genera fuertes dudas sobre la transparencia financiera.
El choque de visiones
La salida de Paul Starc de la conducción de la Unidad de Información Financiera (UIF) expuso una nueva fractura interna en el gabinete nacional. Aunque el Ministerio de Justicia intentó suavizar el impacto hablando de “razones personales”, el trasfondo es estrictamente político: la resistencia de Starc a acelerar la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal.

Esta norma, promulgada el pasado 2 de enero, propone un cambio de paradigma en el control tributario. Bajo la premisa de la «inocencia» del contribuyente, reduce drásticamente los controles previos sobre el origen de los fondos. En los hechos, funciona como un blanqueo solapado con límites penales más laxos y un “tapón fiscal” que protege movimientos del pasado.
La Ley de Inocencia Fiscal es observada con lupa por organismos internacionales por el riesgo de facilitar el lavado de activos, como por ejemplo el Grupo de Acción Financiera Internacional.
GAFI es un organismo intergubernamental clave que establece estándares globales y promueve políticas para combatir el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y la financiación de armas de destrucción masiva, protegiendo así la integridad del sistema financiero mundial.
El «tapón» de Starc y la furia de Caputo
La ley hoy es una cáscara vacía. Para entrar en vigencia, necesita que ARCA y la UIF emitan sus reglamentaciones. Esta demora dejó a los bancos en una situación de parálisis: mientras la ley de Inocencia Fiscal busca facilitar el ingreso de dinero, las normativas vigentes de lavado siguen obligando a las entidades financieras a denunciar esas mismas operaciones como sospechosas.
Desde el Ministerio de Economía, Luis “Toto” Caputo apuntó directamente contra Starc. Lo responsabiliza de bloquear el ingreso de los dólares que el Gobierno necesita con urgencia. Sin una UIF alineada con la flexibilización de los controles, la estrategia oficial de captación de divisas queda trabada en la burocracia.

El recambio: «Nadie es echado, todos se van»
Como ya es costumbre en la gestión actual, el desplazamiento se disfrazó de renuncia voluntaria. En los pasillos del organismo, la salida de Starc se daba por descontada tras semanas de tensión con el Palacio de Hacienda.
Su reemplazo será Ernesto Gaspari, un hombre con perfil técnico que llega con la misión clara de destrabar la reglamentación. Desde Justicia aseguraron que Starc seguirá «prestando funciones» en otra área, una frase elegante para sellar una salida que, en la práctica, despeja el camino para el esquema de flexibilidad financiera que el Gobierno busca imponer.
«Paul Starc»:
Porque renunció a su cargo como titular de la Unidad de Información Financiera y será reemplazado por Ernesto Gaspari pic.twitter.com/UGMeaODMCh— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) January 22, 2026
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