La catástrofe climática que golpea al estado de Minas Gerais no da tregua. Tras una nueva jornada de intensas precipitaciones, los equipos de rescate han actualizado las cifras de la tragedia, mientras la región se prepara para un fin de semana de inestabilidad climática extrema.
El número oficial de muertes llegó a 64, tras el hallazgo de seis nuevos cadáveres por parte del cuerpo de Bomberos en las últimas horas.
En tanto, se busca intensamente a 15 personas que fueron sepultadas por los deslizamientos de tierra o arrastradas por las corrientes.
El foco de la tragedia es la ciudad de Juiz de Fora, donde se concentra la mayor parte de los daños, con 53 fallecidos y 13 desaparecidos confirmados hasta el momento.
La localidad de Ubá también reporta víctimas y daños materiales millonarios por el desborde de ríos.
Este viernes, el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) mantiene la alerta máxima. Se esperan vientos fuertes y más tormentas hasta el domingo, lo que complica las tareas de remoción de lodo y búsqueda de sobrevivientes.
Foto: AFP
Desplazados y evacuados
Más de 5500 personas han tenido que abandonar sus hogares. De ellas, aproximadamente 4700 pertenecen a las zonas de Juiz de Fora y Ubá, y se encuentran refugiadas en iglesias, escuelas y centros comunitarios.
Las autoridades han solicitado a la población mantenerse alerta ante señales de riesgo estructural, como grietas en paredes o inclinación de postes, debido a que el suelo está completamente saturado.
Recorte de fondos y crisis climática
El desastre ha generado un fuerte debate sobre la prevención. Aunque el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, defendió su gestión, informes periodísticos revelan que el gobierno estatal recortó en un 95% el presupuesto destinado a mitigar el impacto de las lluvias durante los últimos tres años.
Esta falta de inversión en infraestructura de drenaje y contención de laderas es señalada como un factor determinante en la magnitud del impacto.
Por otro lado, especialistas vinculan este temporal (que descargó en pocos días el doble de la lluvia esperada para todo el mes) con la crisis climática global, que está generando lluvias cada vez más concentradas y violentas en el sudeste brasileño.

