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La actividad textil cayó 22,6% en el año y destruye empleo

La industria textil continúa atravesando un escenario de severa contracción. Durante los primeros siete meses del año, el sector acumuló un retroceso del 22,6% en comparación con el mismo periodo de 2025, situándose en sus niveles más bajos de los últimos tres años.

La baja es significativamente mayor que la del resto de la industria general, que en el mismo lapso registró un descenso del 2,6%.

Los datos surgen del último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), donde se remarca que la retracción de julio alcanzó un 13% interanual, golpeando con especial dureza al segmento de tejidos y acabados, cuya actividad se desplomó un 35,1%.

Capacidad ociosa y pérdida de puestos de trabajo

El parate productivo se refleja directamente en las plantas industriales, que operan a un escaso 45,3% de su capacidad instalada, casi 13 puntos por debajo del promedio industrial (58,2%). De acuerdo a FITA, desde 2024 las fábricas textiles no logran superar el 50% de uso de su infraestructura disponible.

Esta dinámica tuvo un impacto devastador en la fuerza laboral del rubro (textil, confección, cuero y calzado):

Aunque el sector representa el 8,4% del empleo industrial total, fue responsable del 50% de los despidos mensuales y del 31% de la caída interanual que registró la industria en su conjunto hacia junio.

Desde la entidad advirtieron sobre el ritmo de destrucción de empleo, remarcando que el promedio mensual de puestos perdidos durante el último año se duplicó respecto de los 18 meses previos.

Cierre de fábricas y desplome de la inversión

El deterioro de la cadena de valor también produjo un cierre masivo de unidades productivas. En los últimos doce meses dejaron de operar 517 establecimientos de textil y confección, alcanzando un saldo neto de 770 cierres desde fines de 2023.

A la par, la parálisis congeló los proyectos de equipamiento y modernización:

“Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar. Necesitamos condiciones que permitan sostener la producción y el trabajo en la Argentina. Recuperar el empleo y la capacidad productiva que se pierden es cada vez más difícil”, advirtió Celina Pena, gerenta general de FITA.

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