El secretario del Seguro y miembro del triunvirato de la CGT, Jorge Sola, ratificó el paro nacional por 24 para este jueves. “La Argentina se paralizará de punta a punta”. En tanto, el gobiern o nacional anticipó que descontará el día a quienes adhieran a la protesta.
Junto a los otros dos cosecretarios de la central obrera, Cristian Jerónimo (Industria del Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), Sola aseguró que “no están en contra de una reforma laboral, pero sí de perder derechos”.
“Estamos en una situación socio-laboral complicada: el empleo ha caído con 300.000 puestos de trabajo formales en los últimos dos años y FATE es un ejemplo de eso porque hoy cerró y dejó a casi mil trabajadores en la calle, con los cuales nos solidarizamos. Cada día se pierden 400 trabajos formales y en estos dos años quedaron 21.000 pymes en el camino.
Al mismo tiempo, el endeudamiento familiar crece porque llegan a fin de mes y no alcanza, tanto por la pérdida del poder adquisitivo como por las paritarias pisadas. A esto se le suma el crecimiento de la informalidad y el de la inflación que hace 8 meses no para de aumentar, más la apertura indiscriminada de importaciones.
Los únicos sectores que han crecido son el financiero, el de la agroindustria, la minería y la energía, que sólo mantienen el 10% de los 300.000 puestos que se han perdido”, indicó el secretario general.
En paralelo, el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) —integrado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA)— confirmó que acompañará la jornada con movilización.
En el ámbito del transporte automotor, la Unión Tranviarios Automotor (UTA), encabezada por Roberto Fernández, ratificó su adhesión tras reuniones realizadas el fin de semana. “Somos un sindicato confederado y si la CGT decide un paro acompañaremos la medida”, sostuvo el dirigente.
La definición anticipó la interrupción de los servicios urbanos y de larga distancia en todo el país. No obstante, persisten interrogantes por la interna sindical y por la posición que adopten sectores disidentes. Trabajadores de la empresa DOTA evaluarán en asambleas si se suman. En conflictos anteriores, ese sector se distanció de la conducción oficial.
Por su parte, la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), enfrentada a la UTA, también manifestó su respaldo, lo que amplía el alcance de la medida en el transporte de pasajeros.
En el sistema ferroviario, la Unión Ferroviaria, liderada por Sergio Sasia, y La Fraternidad, conducida por Omar Maturano, confirmaron que suspenderán los servicios metropolitanos y regionales. No circularán trenes en las líneas Roca, Mitre, Sarmiento, San Martín, Belgrano Sur ni en los ramales interurbanos, lo que afectará a millones de usuarios.
En el subterráneo, los Metrodelegados informaron que el paro será de 0 a 24 horas, en consonancia con la postura de la CTA-T. No habrá servicio de subte ni Premetro durante toda la jornada.
Desde ese gremio afirmaron: “No podemos permitir que avance la reforma laboral porque representa un profundo retroceso en los derechos de las y los trabajadores” y agregaron: “No se trata de modernización sino de quita de derechos a las y los trabajadores. Con su aprobación pretende borrar, de la noche a la mañana, décadas de conquistas del pueblo trabajador”.
Impacto del paro en vuelos, puertos y logística
La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), dirigida por Juan Carlos Schmid, notificó que se sumarán camioneros, aeronavegantes, pilotos, marítimos y fluviales. Esto comprometerá la logística de cargas, los vuelos nacionales e internacionales y la operatoria portuaria.
La decisión de los gremios de industria, trabajadores del Estado y servicios
La medida también alcanzará a gremios industriales como metalúrgicos, mecánicos, textiles, petroleros y trabajadores de la construcción. Además, se sumarán empleados estatales, docentes, bancarios y trabajadores de la salud, lo que afectará la administración pública, escuelas y buena parte de la actividad fabril.
Los sectores más duros, como el sindicato de Aceiteros, que ya había anunciado una medida propia, y el FRESU, reclamaron una protesta con movilización masiva al Congreso, desafiando la consigna de “sin movilización” fijada por la conducción cegetista.
En el ámbito estatal, tanto ATE como la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) confirmaron su adhesión. El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, cuestionó la modalidad elegida por la CGT y calificó la medida como un “paro dominguero” si no incluye protesta callejera.
El referente de Sanidad y ex triunviro de la CGT, Héctor Daer, informó que el personal de clínicas privadas acompañará la huelga. “Las guardias y las urgencias se autorregulan”, señaló, en referencia a que se mantendrán las prestaciones esenciales.
La Asociación Bancaria, conducida por Sergio Palazzo, también adhirió. No habrá atención al público en bancos públicos ni privados, aunque continuará operativo el sistema de homebanking.
En gastronomía, el sindicato liderado por Luis Barrionuevo se sumará formalmente, aunque la asistencia de trabajadores dependerá de la disponibilidad de transporte.
Por el contrario, el gremio que agrupa a farmacéuticos decidió no participar, por lo que las farmacias funcionarán con normalidad.
De esta manera, el paro general convocado por la CGT tendrá un fuerte impacto en el transporte y en múltiples áreas de la economía, en una jornada que profundiza la tensión entre el Gobierno y el movimiento sindical en torno a la reforma laboral.

