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La “Cofradía” de los genocidas

Por Rodrigo Zapana y Esteban Mayorga (Para H.I.J.O.S Jujuy)

Este jueves, se realizó una nueva audiencia, la N°51 del sexto juicio de Lesa Humanidad, que busca condenar a los responsables que perpetraron el terrorismo de Estado, durante el año 1976. En la misma, testimoniaron, Pedro Américo Miguel Del Frari (Médico), Serapio Hinojosa (Ex Soldado) y mediante el sistema de videoconferencia, desde la Unidad de Derechos Humanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo hizo Roberto Bovone (Ex Militar).

La próxima audiencia será el jueves 5 de diciembre a las 8:30 horas en el Tribunal Oral Federal de San Salvador de Jujuy, sito en calle Senador Pérez N° 182.

La Noche del Apagón: “Fue un gran revuelo en el pueblo, pero no recuerdo ninguna detención”

El primer testigo fue Pedro Américo Miguel Del Frari, médico y durante el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 trabajaba como director del hospital de Calilegua, allí ingresó el 10 de agosto de 1973, en 1975 fue director hasta el año 1980. El testigo fue llamado a declarar por pedido de una de las víctimas de la Noche del Apagón, Hilda Figueroa, la que aseguró que el médico fue testigo del operativo que se había llevado a cabo el día de su secuestro.

La fiscalía indagó sobre los apagones durante la última dictadura militar, el médico respondió: “La red eléctrica era muy vetusta y eran bastante frecuentes los apagones, a tal punto que cada casa tenía su lámpara” y agregó: “Yo venía de Libertador y el apagón (durante la Noche del Apagón) no me sorprendió para nada porque era frecuente que se cortara la luz, iba en mi automóvil para pasar por el Hospital a ver si había alguna novedad y si no había novedad me retiraba a mi domicilio”.

La Noche del Apagón, hecho que sucedió en la noche del 20 y la madrugada del 21 de julio de 1976, el médico regresaba al pueblo de Calilegua en su vehículo y notó que se había cortado el suministro eléctrico, entonces se dirigió hacia el hospital, “allí estaba todo en orden… como ese día no había ningún tipo de novedad, entonces me volví a mi casa ubicada en la calle Sarmiento”, manifestó.

Al llegar a su domicilio fue increpado por un policía fuertemente armado el que le requirió se identificara a lo que Del Frari respondió: “yo llevo el carnet de conductor y los papeles del auto, pero no tengo los documentos, el policía estaba nervioso. Al frente estaba el destacamento policial, se acerca el comisario y le dice al policía que yo era el director del hospital y aclarado esto me permitieron irme a dormir”. Cuando le tocó describir al policía señaló: “Era un señor de tez morena, baja estatura y estaba armado con ametralladora, tenía un acullico de coca y tenía un fuerte olor a alcohol”.

Los testimonios de sobrevivientes dan cuenta de que aquella noche se desplegó un gran operativo de fuerzas conjuntas, la fiscal Marina Cura le preguntó si vio algo extraño en la comisaría de Calilegua y el testigo manifestó: “la verdad que no vi nada que me haya llamado la atención …, únicamente vi policías de la provincia, no vi Gendarmería, no vi Policía Federal ni Ejército, habrán sido unas 10 o 12 personas y me fui a dormir”.

Seguidamente se le preguntó sobre la madre de Hilda Figueroa, Petronila Figueroa, el médico sostuvo: “Era mi secretaria, y vivía más allá del hospital e Hilda Figueroa es su hija, tenía tres hijas, falleció hace poco Petronila”. Y sobre la detención de Hilda argumentó: “Supe que fue detenida, yo no vi nada, estaba totalmente oscuro, yo fui hasta el hospital y ella vivía por lo menos a unos 50 metros”.

Esta no era la primera vez que Del Frari declaraba, ya lo había hecho en instrucción, en esa oportunidad relató que en el hospital le había comentado que le había pasado algo a la administradora Petronila Figueroa, luego de ello salió en su vehículo hacia la casa de Figueroa que estaba a pocas cuadras del hospital y que frente a la vivienda había personal de las fuerzas de seguridad y una persona tirada en el piso.

La fiscalía le recordó esta declaración y el testigo la desconoció, entonces la fiscalía solicitó autorización al tribunal para exhibirle al testigo la documentación referida. Pedido al que se dio lugar, pero se sugirió que se hiciera al finalizar la declaración.

Luego, la indagatoria hizo referencia a algunas de las víctimas del terrorismo de Estado en la zona del ramal, se le preguntó por los médicos Luis Ramón Arédez* y Carlos Alberto Cardozo, sobre Aredez dijo: “Sí lo recuerdo, supe que fue detenido, lo conocía como colega, no tenía amistad con él, era muy mencionado porque había sido funcionario de Libertador, sé que fue detenido y liberado, y luego fue desaparecido”, y sobre Cardozo: “ignoraba que había sido detenido en aquella época”.

“Si veía en el monte una persona con ropa verde a caballo era un guerrillero y tenía que hacer fuego”

El segundo testigo fue Serapio Hinojosa, ex soldado que hizo el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería de Montaña 20 (RIM 20) durante el año 1976, y que, durante su permanencia, formó parte de distintos operativos (Operativo Independencia) en la provincia de Tucumán.

La parte acusadora, dio inicio a las preguntas, se le consultó sobre sus actividades en el RIM 20 durante el año 1976: “Nos llevaban a Tucumán por el tema de la guerrilla, en esa época estaba el General Domingo Bussi, y de toda la provincia fuimos. Estábamos un mes”, acerca de quién recibía las órdenes nombró a: “El Teniente primero Marengo y también estaba el teniente Bulacio”. Hinojosa, se desempeñó como radioperador en la “zona de combate”, sus compañeros de tareas eran Gorena, Gutiérrez.

Cuando se le preguntó por presos políticos indicó: “Sé que había un subversivo, Moncho Rivero, en Tucumán, no se sabía en qué lugar estaba, se lo buscaba por toda la zona, por todos lados había soldados”. y cuando se le preguntó sobre Jujuy: “Acá en Jujuy no participé, estábamos de guardia en la municipalidad de Libertador Gral. San Martín, debíamos cuidar el municipio”.

Sobre tropas que fueron enviadas a Mina El Aguilar y sobre las funciones que desempeñó en esos operativos, señaló: “Fuimos a buscar armamentos, y si encontrábamos había que comunicar al encargado de ahí. Revisamos hasta debajo de la cama, no hubo disturbios”.

La abogada Castillo indago sobre la preparación y la instrucción militar para ir a los operativos e Hinojosa explicó: “Siempre estábamos instruidos de cómo defendernos, cómo manejar el arma y los instructores, y preparábamos todo lo que teníamos que llevar en la Plaza de Armas…nos trasladaban de a 7 en cada helicóptero, íbamos al monte a buscar a los guerrilleros, si veía en el monte una persona con ropa verde a caballo, era un guerrillero y tenía que hacer fuego”.

La fiscal Marina Cura solicitó autorización al tribunal para mostrarle al testigo actas de detención de los ex presos políticos Valeriano, Cari y Gainza, donde estaba su firma en calidad de testigo, junto a la del Cnel. Bulacios. Al momento de exhibir el documento al testigo, el presidente Federico Díaz le advirtió que, si consideraba que alguna respuesta lo pueda llevar a auto incriminarse en la autoría de un delito, podía negarse a contestar.

El ex soldado, negó que su firma estuviera en el acta, y para corroborar lo dicho, realizó una firma en un papel y mostró la del documento nacional de identidad, las que aparentemente no coincidían. Por lo que le preguntó al militar si era habitual confeccionar documentación con firmas apócrifas y que no se correspondiesen con la realidad, Hinojosa dijo desconocer.

Mariano Braga: El genocida disfrazado de intelectual

El último testigo en ser citado para declarar fue Roberto Antonio Bovone, quien aseguró haber conocido a los imputados Juan Carlos Jones Tamayo y Mariano Braga. Bovone afirmó: “Fui oficial de personal en el Grupo de Artillería de Montaña 5 (GAM 5)” e indicó que fue enviado a la provincia de Jujuy a fines del año 1975 con Jones Tamayo, y que para ese entonces el jefe de la unidad militar era el teniente coronel Carlos Jorge Mariano Martínez.

El ex militar definió a “la plana mayor” de su unidad como el grupo de oficiales que asistían al jefe del regimiento para que éste estuviera debidamente informado y tomara todas las decisiones dentro de su campo de responsabilidades. “Por ejemplo, yo era oficial de personal, y debía asesorarlo al igual que los oficiales de inteligencia, logística u operaciones. A la vez, teníamos un jefe de la plana mayor, que era el segundo jefe de la unidad, el mayor Bidone, si no me equivoco”, sostuvo.

En la misma línea, señaló a los responsables de las otras áreas que componían la plana mayor del GAM 5, entre ellos el teniente Mariano Braga, quien se desempeñó como oficial de inteligencia, por otro lado, el Mayor Donato Arenas, quien cumplió tareas como oficial de operaciones y el mayor Civalero, a quien nombró como responsable del área de logística.

Bovone también indicó que una de sus principales funciones fue la de ser ayudante del jefe de unidad, confeccionando a diario el orden del día para todos los efectivos militares, asignar al personal de guardia, ser jefe de gestiones y tener acceso a todas las claves secretas del regimiento. Este puesto lo mantuvo en una estrecha relación con el teniente coronel Martínez, y luego cínicamente señaló: “Esa cercanía me obligaba a guardar silencio, sobre todo lo que mi jefe comentaba en las reuniones. Yo no estaba autorizado a divulgar nada de esa información”, señaló.

Al ser indagado sobre las tareas del imputado Mariano Braga durante el año 1976 en el GAM 5, el testigo, en un intento de liberar de toda responsabilidad, ya condenado a perpetua, al genocida Mariano Rafael Braga, sostuvo: “El área de inteligencia es un puesto completamente técnico. El oficial de inteligencia, en este caso Braga, era el responsable de escribir los gráficos en combate del enemigo, llevar una carta de situación de inteligencia la cual debía combinar con la información del personal de operaciones y además proveer la cartografía, además de ser responsable de hacer estudios de seguridad de la unidad. Todas funciones completamente técnicas, distintas a las que puede tener una unidad de infantería, por ejemplo” explicó.

Cerrando la mención sobre Mariano Rafael Braga, el testigo indicó que éste “tenía un problema de movilidad porque había sufrido un accidente en un vehículo militar”, y que además poseía una notoria cicatriz en el rostro del lado izquierdo, que no supo explicitar si era notoria o no a la distancia.

Continuando con su declaración, el testigo admitió haber conocido al capitán Sidney Edgard Page, personal del Batallón de Inteligencia 601, que desplegó sus acciones represivas en Jujuy, específicamente en la “ Sección Adelantado Jujuy” durante los años ´76 y ´77: “Creo que él tenía una especialidad en inteligencia, eso se logra teniendo el grado de teniente primero, y después de haber cursado un año en la escuela de inteligencia”, pero negó saber la ubicación de esta área de inteligencia del ejército.

Sobre el capitán Raúl Barillau, quien fue designado en el año 1976 a la plana mayor de la policía de la provincia, dijo haberlo conocido, aunque no especificó el área en el que éste se desempeñó. Sin embargo, Bovone sí recordó a otros militares que fueron destinados a esa fuerza a cumplir funciones y que están fallecidos: “Me parece que estaba el Teniente Coronel Magario, el Mayor Arenas que ocupaba el cargo de sub secretario de gobierno y jefe de la policía y el Teniente coronel Bardaro que luego ocupó de forma transitoria el puesto de jefe de policía, si no me equivoco”.

Con respecto a las víctimas y presos políticos, el ex militar negó de forma categórica tener conocimiento alguno. Por un lado, indicó haber tomado conocimiento del funcionamiento de un centro de detención en la localidad de Guerrero, lo que aclaró rápidamente, ante la demanda de más información por la parte acusadora, que fue muchos años después, gracias a “las noticias de los diarios”, y posteriormente negó que en el GAM 5 se hubieran mantenido personas privadas ilegalmente de su libertad.

Luego, Cura le preguntó sobre el SIFE (Sistema de Inteligencia de la Fuerza Ejército), y “la comunidad informativa”, Bovone respondió de forma esquiva asegurando que ignora las actividades que se realizaron en aquellas áreas.

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