Foto: Nexciencia/Diana Martinez Llaser

La destrucción del sistema científico: El oscurantismo avanza

Por Gabriel Rocca*. Si hay algo que no puede afirmarse, desde ningún punto de vista, es que el gobierno del presidente Javier Milei no tiene una política definida para el sector científico. Muy por el contrario, desde que llegó al poder, en diciembre de 2023, las acciones de la administración libertaria fueron coherentes, minuciosas y sistemáticas, con un objetivo claro en el horizonte: el desguace más completo del sistema científico tecnológico nacional.

Lo había prometido durante la campaña y lo viene cumpliendo a pie juntillas a partir de un conjunto de medidas que lastiman todos los aspectos del área, los recursos humanos y dinerarios, el andamiaje legal y administrativo, y el deterioro cultural y simbólico.

Al cumplirse dos años del inicio de su gestión, un trabajo realizado por el Grupo EPC (economía, política y ciencia), deja plasmado en números el profundo daño que las acciones del gobierno han provocado en el sistema de CyT. Se trata de un deterioro que, por su velocidad y extensión, no tiene parangón en ninguna otra etapa de la historia reciente de nuestro país.

De acuerdo con el informe, en estos dos años, el financiamiento público de la ciencia se redujo un 43,8%, pasando del 0,300% del PBI en 2023 a un 0,164% en 2025. De esta manera, los recursos para el sector alcanzan un mínimo histórico, ubicándose incluso por debajo de lo ocurrido en el crítico año 2002.

Ese achicamiento presupuestario es transversal y afecta a todos los organismos e instituciones de ciencia del país. En estos dos años, el Conicet perdió el 31,4% de sus recursos; el Servicio Meteorológico, el 33,2%; el INTA el 36,2%; CNEA el 44,0%; el INTI el 47,1%; el Banco Nacional de Datos Genéticos, el 59,1%; el ex MINCyT, ahora degradado a secretaría, resignó un 79,6% y la Agencia IDI un 82,2%.

Por otro lado, todos los trabajadores del sector vienen sufriendo un ajuste salarial sin freno desde el inicio mismo de esta gestión. De esta manera, los ingresos de los investigadores y personal de apoyo (CIC-CPA) del Conicet vienen sufriendo un deterioro programado y sistemático, que se refleja en una caída real del 38% entre noviembre de 2023 y noviembre 2025.

Además, los sueldos de estos trabajadores se deterioraron en 23 de los 24 meses que transcurrieron entre esas fechas. Asimismo, los salarios de docentes e investigadores en universidades nacionales se desplomaron un 31,4% en ese mismo período, mientras que los ingresos de los empleados públicos del SINEP cayeron un 29,3%.

Otra forma de ver el deterioro salarial consiste en expresar los salarios testigo por agrupamiento en canastas básicas totales del Indec (Canasta Hogar 2). Desde este punto de vista, los sueldos de investigadores y personal de apoyo han pasado de representar 1,72 canastas en noviembre del 2023 a 1,13 en diciembre 2025, los salarios en UUNN pasaron de 1,45 a 1,03 en el mismo período, y los del SINEP se redujeron del 1,17 al 0,88, es decir que se encuentran por debajo de la línea de la pobreza.

Pero la disminución de recursos no solo castigó a los salarios del sector sino que abarcó diferentes items. En este sentido, el trabajo del EPC precisó que el monto total en becas y servicios cayó en dos años un 20,3% real. A su vez, el gasto en insumos bajó un 51,2%, la inversión en bienes de uso y equipamiento lo hizo un 64,7% y las transferencias se hundieron un 81,7% respecto de 2023.

El corazón de todo sistema de ciencia son sus recursos humanos. Formar investigadoras e investigadores capacitados conlleva muchos años de estudio e implica una inversión social muy importante. Por eso, cada científico expulsado del sector constituye una pérdida muy grande, muy difícil de reemplazar y casi imposible de recuperar cuando esa persona decide irse al exterior donde consigue muy buenas condiciones laborales en los países desarrollados.

Por esta razón, resultan particularmente graves los datos del trabajo que consignan que la destrucción de empleos en el sector alcanzó la cifra de 5.192 puestos entre diciembre del 23 y septiembre del 25. De ese total 4.481 lugares se perdieron en el conjunto de los organismos de CyT, mientras otros 771 puestos corresponden a empresas del sector público. Las instituciones más afectadas son Conicet (-1.912), INTI (781), INTA (654), CNEA (242), SMN (211) y Anllis (157). Finalmente, la Agencia IDI y la Secretaría de ICT perdieron el 40% de su planta de personal.

Por último, el análisis posa su mirada sobre el marco legal e institucional del sistema y enumera algunas de las decisiones que ha ido provocando su deterioro. Entre ellas: la derogación de la Ley 26.206 de Financiamiento Educativo (que proponía llevar la inversión en Educación, Ciencia y Tecnología al 6% del PBI); la derogación de la Ley 27.614 de Financiamiento del SNCTI (que disponía el financiamiento progresivo y federal del sistema hasta alcanzar la meta del 1% del PBI en 2032); la negativa a aplicar la Ley 27.795 de Financiamiento Universitario (que establece la recomposición del financiamiento de las UUNN revirtiendo las pérdidas reales del período 2023-2025); el abandono de la Ley 27.738 del Plan Nacional de Ciencia (que contiene un plan decenal sancionado por unanimidad en el Congreso en 2023 con programas y acciones estratégicas para el desarrollo en CTI); a lo que se suma la paralización de proyectos estratégicos en el sector nuclear, el desguace de la Agencia I+D+i y la desjerarquización del ex MINCyT.

A lo largo de su historia el sistema científico argentino ha atravesado todo tipo de crisis que incluyen: la Noche de los Bastones Largos, la última dictadura cívico militar, varias hiperinflaciones, la década del 90, la debacle 2001/2002, y siempre ha logrado recomponerse. En esta oportunidad, cuando pase el temporal libertario, ¿será capaz de volver a hacerlo o el deterioro será tan grande que ya no tendrá punto de retorno?

* En Nexciencia

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