Por El Submarino Jujuy. Lo que nació como una «normalización» terminó en una masacre política. En una movida que huele más a purga que a orden institucional, los interventores Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez decidieron suspender a Carolina Moisés, Rubén Rivarola, Guillermo Jenefes y a otros 300 afiliados jujeños bajo el rótulo de «inconducta partidaria».
¿El resultado? Una fractura que deja al peronismo nacional al borde del abismo legislativo.
Menos poder en el Congreso
La jugada le salió cara a la conducción central. Lejos de disciplinar, la suspensión de la senadora sampedreña provocó un sismo en Buenos Aires. Moisés ya evalúa abandonar el interbloque que lidera José Mayans, llevándose consigo a sus aliados de Convicción Federal.
Si el portazo se concreta, el peronismo caería de 28 a 23 senadores. Un papelón matemático: perderían la llave para bloquear leyes clave y quedarían reducidos a una expresión mínima frente al oficialismo.
Suspendieron a más de 300 peronistas para callar y disciplinar.
El peronismo no se proscribe.
Se organiza, se debate y se gana con los afiliados adentro. pic.twitter.com/IRrCek2vmu— Carolina Moises (@CarolinaMoises) January 30, 2026
Cumbre de ‘rebeldes’ y dardos contra Cristina
Moisés no se quedó llorando por la suspensión. Ayer mismo se blindó con los gobernadores del NOA: Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Estos mandatarios, junto a la senadora, ayudaron al gobierno libertario de la motosierra.
Fue Sáenz quien lanzó la frase más incendiaria de la jornada, apuntando directamente al Instituto Patria: “Ella intervino el PJ en Salta, en Jujuy, en Misiones… Me parece que hay que intervenirla a ella. Estamos cansados de que la señora digite a dedo”, disparó el salteño, dejando claro que el apoyo a Moisés es, en realidad, una guerra declarada contra La Cámpora y la conducción de Cristina Kirchner.
Las internas: El cuento de la buena pipa
Mientras tanto, en Jujuy, las elecciones internas —que debían ser el 15 de febrero— volvieron a patearse, en esta ocasión para el 24 de abril.
El argumento de la intervención es que los suspendidos «jugaron en contra» en las últimas elecciones. Sin embargo, en los pasillos de la política local, la lectura es otra: están limpiando el padrón para que solo queden los amigos del poder central.
Los 300 sancionados tienen 72 horas para defenderse, en un proceso que muchos ya califican como una «farsa administrativa» con sentencia escrita de antemano.
¿El PJ de Jujuy se normaliza o se termina de hundir? Por ahora, lo único seguro es que la intervención «de los porteños» logró lo que parecía imposible: unir a los viejos referentes, pero fuera del partido.
La lista negra de la intervención
Aunque el número de suspendidos asciende a 300, la resolución apunta directamente a la cúpula que hoy desafía al Instituto Patria. Estos son los rostros más visibles de la purga:
- Carolina Moisés: Senadora nacional y principal voz crítica contra la conducción central del PJ.
- Rubén Rivarola: Titular del bloque justicialista en la Legislatura provincial y figura histórica del PJ local. Era presidente del partido cuando se decidió la intervención.
- Guillermo Jenefes: Ex vicegobernador de la provincia y referente del sector empresarial junto a Rivarola.
- Dirigentes de Convicción Federal: Referentes y legisladores que responden directamente a Moisés en el interior de la provincia.
- Apoderados y cuadros territoriales: Se incluyen cerca de 290 afiliados más, muchos de ellos candidatos que el año pasado armaron listas propias en municipios clave como San Pedro, Libertador General San Martín y Perico, desafiando la orden de unidad enviada desde Buenos Aires.
Jenefes, Rivarola y Moisés

