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La trastienda de la sesión que el Gobierno tuvo que desactivar para salvar a Adorni

Por Paula Marussich*. Manuel Adorni quebró “el grupo de los 44” que construyó y ostentó Patricia Bullrich durante el verano junto al panoficialismo. Ese grupo, integrado por la UCR, el PRO y los partidos provinciales, prometía darle al gobierno un cúmulo de victorias impensadas un año atrás, cuando La Libertad Avanza apenas contaba con 6 bancas propias. El jefe de Gabinete, que acumula más de 100 días desgastando al presidente y a la gestión libertaria, se convirtió en el epicentro de una disputa que se profundiza día a día entre Karina Milei y la titular de la bancada, Patricia Bullrich.

La sesión que el oficialismo convocó para tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada y que tuvo que desactivar en tiempo reglamentario expone la falta de control en una cámara que parecía tener dominada y la fractura de los acuerdos con los aliados. En una demostración de debilidad, Bullrich buscó culpar al peronismo por no dar quórum a una sesión en la que el gobierno buscaba liberar la tierra para convertir al país en un enclave colonial.

En tiempo de descuento, el oficialismo boicoteó su propio quórum. Con el radicalismo dividido y el PRO empujando su pedido de interpelación a Manuel Adorni, Bullrich entendió que, aun exigiendo dos tercios para activar la moción de censura, no tenía los votos asegurados para blindar al jefe de Gabinete.

Muy a su pesar, la exministra comenzó a levantar a los libertarios de sus bancas. Para ese entonces, en el recinto había unos cuarenta senadores de la UCR, La Libertad Avanza, el PRO y los bloques provinciales, que miraban atónitos. El secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, seguía la escena desde los palcos. No todos se levantaron.

Inmediatamente después, Bullrich culpó al interbloque Popular, que lidera José Mayans. “Si ellos tenían un proyecto de interpelación y no dan quórum, entonces, ¿por qué nosotros vamos a someternos a que se pasen dos horas los corruptos más grandes de la historia denunciando corrupción?”, dijo a los acreditados que esperaban afuera del recinto.

Tercera derrota

“Tenemos prioridades y eso es que no salga la ley que vende la Argentina a los extranjeros”, dijeron desde el peronismo a este diario. “Les rompimos los 44” fue otro de los triunfos que celebró ese espacio.

En efecto, la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que se aprestaba a aprobar el oficialismo, limita la capacidad del Estado de realizar expropiaciones, al tiempo que elimina el tope del 15 % a la titularidad extranjera sobre el territorio nacional.

El Observatorio de Tierras de la UBA, integrado por investigadores del Conicet, calificó la iniciativa como un “nuevo estatuto legal del coloniaje”. Es la tercera vez que el gobierno fracasa en su tratamiento.

Cuestión de caras

Para la senadora Juliana Di Tullio, los libertarios y sus aliados “no quisieron dar la cara para salvar a Adorni”. “Lo que entendió el oficialismo hoy es que no puede abrir el recinto porque el único tema que hay es Adorni”, dijo en una rueda de prensa que improvisó Mayans junto al resto del bloque una vez caída la sesión.

El peronismo ya se había ausentado el miércoles a la reunión de labor parlamentaria en la que Bullrich cambió las reglas del juego y acordó con los dialoguistas una mayoría de dos tercios para los pedidos de interpelación. El interbloque Popular se preparaba para dar la batalla una vez que el oficialismo consiguiera los 37.

“No se entiende por qué pidieron la sesión, le íbamos a llenar la cara de dedos”, dijo un senador de ese espacio a este diario, que también festejó el naufragio momentáneo de la ley de inviolabilidad.

El grupo de los 44 crujió y las críticas también llegaron de sus propios aliados. El titular del PRO, Martín Goerling, autor de uno de los proyectos de interpelación que contó con el aval de Mauricio Macri, culpó a los libertarios y al peronismo por igual por dejar caer la sesión y se mostró en sus redes sentado en su banca junto a la senadora María Victoria Huala. “Vamos a seguir insistiendo para que los argentinos tengan las explicaciones que merecen”, dijeron.

Los radicales cuestionaron la parálisis del Senado justo dos días después de que Bullrich presumiera el buen funcionamiento de la Cámara Alta durante el Mundial. “La sociedad espera que trabajemos, no que posterguemos los debates”, dijo la salteña Flavia Royón.

Desconfianza rosada

Según pudo reconstruir este diario, el miércoles, en la nueva reunión de labor parlamentaria convocada por Bullrich, los radicales y los senadores provinciales “le rogaron que levantara la sesión”, pero la jefa de la bancada “no quiso porque no la dejaron desde la Rosada”.

La frase expone que Bullrich ya no maneja la tropa. La desconfianza de Karina Milei es total. La hermana del presidente no le perdona los ataques a su protegido jefe de Gabinete y sabe que, más temprano que tarde, Bullrich los va a traicionar. “No están nada bien las relaciones de Patricia Bullrich ni con el bloque ni con la Rosada”, graficó un libertario karinista.

“Le intervinieron el bloque”, dijo otra fuente a Página 12, que confirmó además la presencia de Santilli en el Senado el día previo a la sesión. El último manotazo de ahogado del oficialismo para frenar la avanzada contra Adorni fue copiar la estrategia de la cámara baja. Es decir, enviar los expedientes a la comisión de Asuntos Constitucionales “para tratar de descomprimir” el clima entre los dialoguistas, explicaron desde el bloque libertario.

Sin embargo, como en el Senado el radicalismo está dividido y el PRO tiene su propio proyecto de interpelación, “no estaba garantizado el resultado de una eventual votación”, razonó la fuente. “La Libertad Avanza decidió no exponerse a una derrota y optó por hacer caer una sesión”, concluyó.

La jugada la habría orquestado Bullrich al ver que el peronismo no salía del salón Eva Perón. Sobre este punto hay versiones encontradas. Un grupo de senadores asegura que la sesión la levantaron desde Casa Rosada y que Bullrich “solo ejecutó”. “Se le notaba en la cara”, apuntó con malicia una senadora peronista.

Adorni ganó una semana, pero los libertarios perdieron la agenda y la iniciativa política. Dos cosas que enfurecen al propio Javier Milei. La cara opuesta de lo que pasó en diputados, donde el oficialismo contó con el apoyo de los aliados y los gobernadores para romper el quórum de la oposición y sancionar el Super RIGI en tan solo 48 horas.

El Adornigate se reanudará el próximo miércoles a las tres de la tarde en la comisión que preside el fueguino Agustín Coto. Aquí la oposición tiene más chances de sacar un dictamen de mayoría que en la Cámara Baja. En diputados, la discusión se retomará el 30 de junio en la comisión de Asuntos Constitucionales.

Ni el Mundial ni los cambios en la vocería presidencial alcanzan para tapar el inexplicable enriquecimiento del jefe de Gabinete, cada vez más cerca de ser llamado a dar explicaciones ante la Justicia.

* En Página 12

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