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La UBA presentó una guía para la detección y abordaje del riesgo suicida en jóvenes

A medida que se habla más del tema y se dimensiona la gravedad que muestran las estadísticas, se vuelven necesarias más herramientas para prevenir el suicidio. Sobre todo en la franja etaria que más registra su incremento: la juventud. Con ese objetivo, la Facultad de Psicología de la UBA presentó la Guía breve para la prevención, detección y abordaje de la conducta suicida en jóvenes.

El equipo de profesionales que impulsó la Guía está encabezado por Martín Etchevers, titular de la Secretaría de Investigaciones de esa casa de altos estudios. Se trata de un trabajo que unifica criterios de detección temprana en la población juvenil: “El objetivo principal de esta guía es asistir a los profesionales de la salud en la prevención y detección rápida de señales de alerta de riesgo suicida en adolescentes y adultos jóvenes y en la implementación de respuestas inmediatas”.

‘La prevención es posible’

La guía detalla los indicadores disponibles sobre esta problemática que crece a nivel global en general y en Argentina en particular. “En general, la ideación suicida es mucho más frecuente que los intentos de suicidio, los cuales, a su vez, superan ampliamente la consumación del suicidio”, señala el documento.

A partir de los datos, la Guía destaca que “por cada persona que muere por suicidio, hay un promedio de 25 intentos. La mayoría de los casos no llegan a consumarse, por lo que la prevención es posible”.

Pautas para profesionales

La Guía analiza el peso de los “factores de riesgo” y los “factores protectores”, así como su entrecruzamiento, como aspectos a tener en cuenta para la prevención y abordaje.

Entre los factores de riesgo incluye antecedentes familiares y personales, rupturas interpersonales, problemas económicos y financieros, acceso a métodos letales, falta de apoyo, consumo de sustancias, etcétera.

Entre los factores protectores se encuentran el apoyo comunitario y familiar, el acceso a asistencia sanitaria, las creencias, la resiliencia y las habilidades de afrontamiento.

La Guía da pautas para las instancias de entrevista profesional, establece los indicadores de riesgo alto, moderado y bajo, así como recomendaciones de preguntas, evaluaciones y acciones en cada caso.

Evolución constante

El estudio realizado por el equipo que encabeza Etchevers resalta que “su desarrollo se basa en la mejor evidencia científica disponible hasta la fecha de su redacción, junto al aporte de destacados profesionales e investigadores de nuestro país”.

En ese sentido, explica que “además, para su elaboración se tuvieron en cuenta las características del contexto específico y se propusieron instrumentos de evaluación adaptados y validados para Argentina”.

Con una aclaración: “Dado que el conocimiento en esta área evoluciona constantemente, se recomienda efectuar su revisión y actualización de manera regular para garantizar que continúe reflejando los avances científicos y las mejores prácticas en la identificación temprana del riesgo suicida”.

Tratamiento de los medios

La Guía incluye un apartado dirigido a medios y comunicadores, en el que se detallan las leyes y normativas vigentes sobre la difusión del suicidio. Las indicaciones se presentan como «Los SI» y «Los NO» del tratamiento del tema:

Lo que SÍ se debe hacer

Lo que NO se debe hacer

Fuente: Tiempo

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