La Universidad de Rosario producirá un medicamento para tratar el VIH en embarazadas y niños

«Es uno de los hechos más relevantes de toda la historia de la Universidad Nacional de Rosario», calificó el rector Franco Bartolacci. Se refería a la autorización que recibió la Planta Piloto de Producción de Medicamentos de esa casa de estudios por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para producir zidovudina en jarabe, un medicamento clave utilizado en el tratamiento del VIH Sida en mujeres embarazadas y pacientes pediátricos. El medicamento estará disponible en el mercado en el transcurso del 2026.

“En materia de desarrollo científico y asistencial es uno de los hechos más relevantes de toda la historia de la UNR. Un hito que demuestra como pocos cuál es el valor de la Universidad, su sentido y compromiso, porque decimos que la universidad es mucho más que la formación de profesionales y porque es tan estratégico para el país garantizar la inversión mínima e indispensable que se requiere para que todas estas cosas sigan sucediendo, como lo hacen todos los países desarrollados del mundo”, consideró Bartolacci.

La autorización representa un avance significativo para la producción pública de medicamentos, ya que permitirá garantizar el acceso a un tratamiento esencial para poblaciones vulnerables a través del sistema de salud, priorizando criterios sanitarios por sobre los intereses del mercado.

Se trata del primer medicamento que se registra en un establecimiento elaborador de especialidades medicinales del ámbito universitario, luego de un largo proceso de investigación,  desarrollo, e innovación, así como de búsqueda de financiamiento.

Además, es un medicamento de producción discontinua en el país, por lo que muchas veces debía ser importado.

En este sentido, la posibilidad de que una universidad pública produzca este tipo de fármacos estratégicos  refuerza el rol del sistema científico y académico en el desarrollo de políticas sanitarias, especialmente en aquellos casos en los que la industria farmacéutica no encuentra incentivos comerciales suficientes para su producción.

Soluciones concretas para la comunidad

“Este avance sintetiza el rol que debe asumir la Universidad Pública. No solo generar conocimiento, sino también transformarlo en soluciones concretas para los problemas de nuestra comunidad», resaltó el decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas, Andrés Sciara.

Y continuó: «Tenemos el desafío de producir medicamentos que no resultan atractivos para el mercado, en un proyecto que ya lleva dos décadas, atravesando diferentes gestiones de la facultad y la universidad».

Sciara resaltó que de esta manera se demuestra «que articulando ciencia, tecnología y decisión política, es posible fortalecer la soberanía sanitaria y garantizar el acceso equitativo a tratamientos esenciales, especialmente para las poblaciones más vulnerables».

Luego de haber atravesado con éxito la etapa de inscripción, queda solicitar a Anmat el registro de comercialización del innovador producto, que tendrá como principal destinatario los hospitales públicos de todo el país. La producción inicial estimada será de 15 mil envases, en presentación de 240ml.

Con la autorización expedida, ahora viene una tercera etapa, «que es producir y lograr que el jarabe llegue a quienes lo necesitan”, precisó Sciara.

Bartolacci reconoció “el extraordinario trabajo, comprometido y de excelencia” de la comunidad de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, de su Decano y todos los profesionales de la Planta de Medicamentos: “Son años de trabajo persistente para alcanzar este objetivo, uno de los hitos más importantes en toda la historia de la UNR. La ciencia y el conocimiento exigen estos tiempos, por eso la necesidad de garantizar una inversión sostenida y previsible. Me produce mucho orgullo el trabajo del personal de la planta y la Facultad, a quienes acompañamos, sostenido en toda circunstancia para alcanzar este logro tan relevante”.

Este producto fue desarrollado y registrado íntegramente por investigadores de la universidad pública. La obtención del certificado de inscripción en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) de la Anmat constituye un requisito indispensable previo a su producción.

La zidovudina

“Este logro representa un hito fundamental para nuestra institución, ya que expresa un verdadero cambio de paradigma: hemos trascendido la investigación de laboratorio para desempeñarnos en entornos altamente regulados, bajo las más estrictas exigencias de Buenas Prácticas de Fabricación y Aseguramiento de la Calidad», explicó la doctora Paula García, responsable de calidad de la Planta Piloto de Producción de Medicamentos.

La zidovudina se considera un medicamento crítico, dado que su producción es discontinua en la Argentina, a tal punto que en ocasiones este medicamento se importa, y  consecuentemente se distribuye a destiempo en la red de atención primaria de salud pública.

Actualmente, existe un solo laboratorio privado que produce esta solución y, por ende, su suministro está sujeto a la demanda y a la rentabilidad de la inversión.

Tiene un precio aproximado de $110.000 pesos, lo que dificulta la accesibilidad y la continuación del tratamiento.

La producción de medicamentos

La Planta Piloto de Producción de Medicamentos, que se encuentra radicada en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, es la primera del ámbito universitario nacional en integrar el Sistema de Laboratorios Públicos de la Argentina (Anlap), cumpliendo con los estándares de calidad y seguridad.

Abrió sus puertas en 2006 con el objetivo de proveer especialidades farmacéuticas tanto al sistema de salud pública como al sector privado en todo el país, desde una lógica basada en el derecho a la salud y no exclusivamente en criterios de mercado.

El laboratorio está instalado en un espacio de alrededor de 200 metros cuadrados dentro de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR.

Actualmente, tiene capacidad para producir medicamentos considerados esenciales en distintas presentaciones: comprimidos, comprimidos recubiertos y líquidos no estériles de uso oral o tópico.

Su capacidad diaria máxima alcanza los 5 mil frascos de 30 mililitros, 7.500 frascos de 20 mililitros y 400 de 250 mililitros. En el caso de comprimidos no recubiertos, puede producir hasta 25 mil unidades en 24 horas, y 15 mil si se trata de comprimidos recubiertos.

Además de la fabricación de la zidovudina, la Planta Piloto de Producción de Medicamentos está abocada al desarrollo de otros medicamentos:

  • Lamivudina, para la hepatitis B y el VIH en pacientes pediátricos mayores de tres meses
  • Oseltamivir, antirretroviral oral
  • Atenolol y Sildenafil para cardiopatías pediátricas
  • Benznidazol para el tratamiento de chagas en infancias de 2 a 12 años.

Todas estas son formulaciones huérfanas o muchas veces discontinuadas por la industria que por su escala no son rentables para la industria farmacéutica y que se encuentran en distintas etapas de certificación por el organismo Anmat.

En octubre del 2025, se elaboraron los tres primeros lotes de Lamivudina jarabe, para seguir el mismo procedimiento de inscripción en el REM.

El Ciudadano de Rosario/Tiempo

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