La UOM amenaza con parar las fábricas de Zárate, Campana, Ramallo y San Nicolás

El cordón industrial de la Ruta Nacional 9, que atraviesa todo el noreste bonaerense es el epicentro del conflicto entre los trabajadores metalúrgicos y las empresas del sector, que amenaza con extenderse a toda la provincia. el secretario general nacional, Abel Furlán, y el de la poderosa regional nicoleña, Naldo Brunelli, vuelven a coincidir, ahora para hacer frente a Paolo Rocca.

Aunque se trata, en realidad, de dos conflictos en uno, con protagonistas similares, y con un trasfondo más que complejo: la crisis del sector y la reforma laboral como ofrenda del gobierno a las empresas, para abaratar el costo del despido.

Uno de ellos, el de la rama 17 del convenio, la siderurgia, se arrastra desde mediados de 2024: hace un año y medio que no cierran paritarias.

Desde entonces, los sueldos se actualizan por lo que los trabajadores consideran “graciosas concesiones” o “migajas”, que la patronal otorga de manera unilateral, pero por debajo de la inflación. Aún tomando el IPC viejo, la pérdida de poder adquisitivo en la era Milei supera para ellos los doce puntos.

El miércoles hubo reunión entre dirigentes sindicales y directivos de Tenaris. “Empezaron otra vez con el juego de las dilaciones. El famoso tengo que consultarlo”, le dijo a Buenos Aires/12 Edgardo Holstein, secretario adjunto de la regional San Nicolás.

A su vez, Holstein reconoce un escenario complejo. “En diciembre se produjeron 135 mil toneladas y en enero el número va a ser parecido, en una planta con capacidad para 200 mil, que durante todo el año pasado anduvo más o menos en 160 mil”. La empresa del grupo Techint ya prescindió de los tercerizados y es un secreto a voces que, si la tendencia no cambia, el próximo paso son los trabajadores efectivos.

A esa disputa, que viene de antes, se suma ahora el de la rama 21, que involucra a la mayor cantidad de trabajadores. En diciembre cerraron una paritaria que acompañaba a la inflación, pero como el gobierno aún no la homologó, muchas empresas se niegan a pagarla.

Esta actitud es la que hizo estallar al secretario general nacional, el diputado MC Abel Furlán. El zarateño se puso al frente de una serie de conversaciones con empresarios del sector, con un mensaje claro: si no pagan, habrá medidas de fuerza.

Los acuerdos, por ahora incumplidos, establecían aumentos de dieciséis puntos entre octubre pasado y marzo próximo, además de sumas no remunerativas y fueron firmados por las principales cámaras: la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), Cámara Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines (Caiama), la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (Camima), entre otras representaciones patronales.

No son pocos en el sector los que creen que la actitud de las cámaras, que siempre fueron permeables a los intereses de Rocca, tiene un objetivo más político que económico. Furlán debe revalidar su conducción en marzo próximo.

A su vez, la situación es indisociable del concepto de “paritaria cero” que el ministro Luis Caputo acuñó un año atrás, cuando todavía creía que la inflación seguiría bajando.

El invierno pasado, la Federación de Empleados de Comercio, la Faecys, acordó con los super e hipermercados una paritaria. El gobierno, además de no homologarla, presionó a las empresas para que no la paguen. Pero el sindicato, adelantándose a Caputo, había incluido en el texto un artículo que las obligaba a pagarla aún sin homologación.

Orfandad

La situación es aún más explosiva entre los supervisores y mandos medios del sector, representados por Asimra. Reclaman de su dirigencia al menos una actitud más activa, al estilo de la de Furlán.

La ausencia de Asimra en los conflictos hace que, cada vez que la UOM o SMATA implementan una medida de fuerza, las empresas ponen a los supervisores a cubrir esas tareas. Esto, que debilita los paros y enfrenta a los trabajadores entre sí, ya es una práctica habitual de los últimos años.

Los supervisores tienen otros dos problemas. Uno en Tierra del Fuego, donde finalmente la baja a cero de aranceles para la importación de teléfonos y artículos electrónicos amenaza con destruir ese complejo productivo. El otro fue anunciado por el CEO de Ford Motors Argentina, que dijo que algunas terminales automotrices van a cerrar este año. En la planta de Pacheco, la atmósfera se va cargando.

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