El gobernador bonaerense llega a una provincia donde el peronismo sigue intervenido y la Cámara Nacional Electoral acaba de fallar sin cerrar el pleito: Generación Valiente llevará adelante las acciones jurídicas que la ley dispone. Bienvenidos los convenios entre gobiernos. Lo que inquieta es otra cosa: levantar el brazo de una de las partes antes de que la Justicia diga su última palabra.
Por Javier Bach Bilbao – Militante Peronista
Hoy, viernes 30 de octubre, víspera de esa noche de brujas que nos trajo la globalización, llega a Jujuy el compañero Axel Kicillof. Sobre brujas y fantasmas volveré al final. Antes, miremos la casa que lo recibe: intervenida desde 2023, cuyas llaves guarda la Justicia.

Una casa sin llaves propias
Muchos militantes vemos con sorpresa y desazón cómo se consagran referentes sin que esté resuelta la situación del PJ jujeño, cuya intervención judicial fue prorrogada este mes y cuya elección interna aún no tiene fecha.
Ayer, jueves 29, la Cámara Nacional Electoral revocó la sentencia del juez federal con competencia electoral de Jujuy y admitió las sustituciones y reemplazos que la lista Celeste y Blanca N° 2 introdujo en su nómina frente a las observaciones de la Junta Electoral partidaria. Conviene leer el fallo completo: ordena al juez dar curso al pedido de oficialización previa verificación de los requisitos que exige la carta orgánica. La oficialización, por lo tanto, sigue pendiente.
Desde la lista N° 10, Generación Valiente, se llevarán adelante las acciones jurídicas que la ley dispone, antes de que se fije la fecha de la elección interna. Lo que está en juego excede una formalidad: se trata de saber si el plazo para subsanar observaciones admite presentar una nómina sustancialmente diferente de la original, tal como la calificó el juez de primera instancia.
Las sentencias se respetan y se discuten por las vías que la ley prevé. Ese es el camino del Estado de derecho, y también el de una casa que aspire a reconstruirse sobre reglas que valgan para todos.
Con el pleito abierto, desembarcar sin saber quién conducirá la oposición es, por lo menos, prematuro. Y no es cuestión de protocolo: quien conduzca deberá encarnar una oposición inteligente y contundente frente al gobierno provincial y al nacional, este último caracterizado por “el látigo y la billetera”, receta que Kicillof conoce mejor que nadie.
Lo que inquieta, entonces, no es la visita. Es el brazo que se levanta
Porque los anfitriones son una facción que no dudó en acompañar la reforma constitucional de 2023, sancionada en las luctuosas jornadas de junio, en medio de una represión que conmovió al país. Ese respaldo le costó al distrito la intervención del Consejo Nacional partidario. Ningún dirigente que pise nuestro suelo puede ignorarlo.
¿Es lícito reconstruir el peronismo de Jujuy sin memoria? ¿Debemos fingir demencia y oportunos olvidos? Toda casa se levanta sobre sus cimientos, y los del peronismo jujeño se llaman memoria. Quienes vivimos en Jujuy aquel junio de 2023 sabemos que esa casa se reconstruye con todos sus ladrillos, también con los que incomodan.

Convenios sí, padrinazgos no
Vale la concesión, y la hago sin reservas: los encuentros entre gobernadores validados por el voto popular, como los del Consejo Federal de Inversiones, pueden beneficiar a sus pueblos. Si de la reunión con Carlos Sadir surgen convenios que mejoren la vida de los jujeños, bienvenidos sean.
Muy distinto es anticiparse con visitas que echan sal en heridas sin cicatrizar. Amplios sectores del peronismo jujeño anhelan superar las diferencias que la Jefatura de Gabinete alienta por mandato presidencial. Cada foto que toma partido en una interna abierta le ahorra trabajo a quien apuesta a nuestra división.
La gira por los territorios sin jefe
Surge la pregunta inevitable: ¿por qué el compañero Kicillof se presta a este juego en cada escala por los “territorios sin jefe” peronista? Pasó en junio por la Corrientes del radical Juan Pablo Valdés y en septiembre por la Misiones de Hugo Passalacqua; hoy llega a la Jujuy del radical Sadir, y luego, el Chubut de Ignacio Torres.
El libreto se repite: foto con el gobernador anfitrión y acto con la dirigencia local. Pero en Jujuy esa dirigencia está en pleito, y aquí ningún acto es neutral.

Prometí volver sobre las brujas
Es casi irónico que la visita llegue a la tierra de la Pachamama en la víspera de una fiesta importada, porque a Kicillof, dicen muchos, lo ronda un fantasma: el de Horacio Rodríguez Larreta, eterno candidato natural que recorrió el país sumando adhesiones de todos los colores y perdió la interna de su propio espacio.
Estas líneas solo aspiran a fijar una posición, la de siempre: primero se cauterizan las heridas en casa y después se recorren los territorios.
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