Por José Luis Politi. La inminente llegada del papa León XIV a la Argentina impuso un paréntesis en las disputas del oficialismo nacional.
La Casa Rosada busca transmitir estabilidad y moderación, postergando momentáneamente los crecientes contrapuntos entre Karina Milei y Patricia Bullrich.
La tensión interna escaló a partir de apariciones públicas y fotos cruzadas que exhiben diferencias de liderazgo de cara a los próximos escenarios políticos.
Desde la conducción partidaria impulsan a la senadora neuquina Nadia Márquez como nexo directo con la Cámara Alta, buscando reorganizar la articulación legislativa sin concretar una ruptura formal en el bloque oficialista.
A este panorama se sumó la suspensión temporal de los encuentros semanales de la mesa política en Balcarce 50.
En paralelo, en el Ejecutivo observan con atención el desarrollo del itinerario papal y sus eventuales pronunciamientos sobre la situación económica, el empleo y los indicadores sociales, en un contexto marcado por la retracción del consumo y la actividad productiva.

