El uso de dinero en efectivo registra un marcado declive en Argentina ante la consolidación de los medios de pago electrónicos, como transferencias, billeteras virtuales y códigos QR.
De acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina, las operaciones mensuales de extracción pasaron de 99 millones a 46 millones en los últimos dos años, con una fuerte caída en los cajeros automáticos, que pasaron de 90 millones a poco más de 40 millones de transacciones al mes.
El retroceso del dinero físico tampoco fue compensado por los retiros en comercios y estaciones de servicio, una modalidad que cayó de 7 millones a 3 millones de operaciones mensuales.
Si bien la introducción de billetes de mayor denominación redujo la frecuencia de retiros, el cambio estructural responde principalmente a la adopción de canales digitales para el consumo cotidiano.
Esta transformación de hábitos se refleja en el consumo masivo. Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos señalan que el efectivo en supermercados pasó de representar el 32,5% de las ventas en 2021 al 16,6% en 2026, mientras que las billeteras virtuales y transferencias treparon del 5,3% al 15,6%, acompañadas por un crecimiento sostenido de las compras con tarjeta de crédito, que alcanzaron el 41,9% del total.
El nuevo esquema incide además en la infraestructura del sistema financiero nacional. Ante la migración de las operaciones operativas hacia aplicaciones y plataformas web, se registran unas 500 sucursales bancarias menos que hace cinco años en todo el país, al tiempo que la red de cajeros automáticos permanece estancada.

