Un nuevo cruce diplomático se generó entre Argentina y el Reino Unido en torno a la soberanía de las Islas Malvinas.
Durante una sesión en la Cámara de los Comunes, el primer ministro británico Andy Burnham afirmó que su administración será «implacable» en la defensa de la posición de Londres sobre el archipiélago y ratificó el respeto a la autodeterminación de los insulares, en respuesta a los planteos de la líder conservadora Kemi Badenoch.
La postura británica responde a los recientes pronunciamientos del presidente Javier Milei, quien afirmó la existencia de un contexto favorable para la causa argentina y anunció acciones contra firmas extranjeras que explotan recursos naturales en la zona.
En ese marco, el Gobierno argentino puso en marcha procedimientos administrativos dirigidos a empresas e individuos vinculados a actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la plataforma continental.
Por su parte, desde el Parlamento británico remarcaron que la soberanía sobre las islas no es negociable y recordaron los resultados del referéndum de 2013. A su vez, funcionarios del Gabinete laborista señalaron que Estados Unidos mantiene el respaldo a la postura británica en el Atlántico Sur.

