por Víctor Gutiérrez

Los ausentes que hablan más que los presentes

Por Javier Bach Bilbao*. La UCR y el PJ brillaron por su ausencia en la marcha del 50° aniversario del golpe en Jujuy. No fue un olvido: fue el síntoma de una crisis orgánica y una contradicción política que ninguno de los dos puede resolver.

El 24 de marzo de 2026, a cincuenta años exactos del golpe cívico-militar, miles de personas marcharon en Jujuy bajo la consigna «30.000 veces organización y lucha». La columna fue encabezada por familiares de víctimas y organismos de derechos humanos de toda la provincia, desde La Quiaca hasta Yuto. Fue una marcha poderosa, convocante, llena de memoria.

Y en esa marea humana hubo una ausencia que no pasó desapercibida: la de los dos partidos que durante décadas se repartieron el poder en Argentina. La UCR y el PJ, sus conducciones provinciales, sus juventudes, sus estructuras, no estuvieron. O si estuvieron, lo hicieron de manera tan discreta que equivale a lo mismo. Esa ausencia no fue accidental. Fue política.

Por Víctor Gutiérrez

El radicalismo: la incomodidad del poder

La UCR jujeña enfrenta una contradicción difícil de disimular. Es, al mismo tiempo, el partido que a nivel nacional convocó a sus militantes a marchar el 24 de marzo y el que gobierna Jujuy.

Las organizaciones que encabezaron la movilización señalan explícitamente al radicalismo provincial como cómplice de la criminalización de la protesta: el mismo partido que debería conmemorar el horror de 1976 es señalado como responsable de la represión de 2023, cuando la reforma constitucional promovida por Gerardo Morales desató una ola de violencia policial contra comunidades indígenas y trabajadores. En ese escenario, la presencia orgánica de la UCR habría sido, en el mejor de los casos, incómoda.

Por Víctor Gutiérrez

El peronismo: un partido sin cabeza

El PJ provincial se encuentra intervenido desde julio de 2023. La conducción nacional prorrogó esa intervención en 2024 y las internas previstas para 2025 fueron suspendidas. Es, en términos orgánicos, un partido sin conducción estable. La militancia se dispersó: algunos hacia la izquierda, otros hacia el libertarismo, otros hacia sellos provinciales de circunstancia. La Juventud Peronista jujeña, que en otras épocas fue columna vertebral de marchas como ésta, hoy existe más como memoria que como estructura.

Por Víctor Gutiérrez

La memoria como espejo incómodo

El 24 de marzo no es solo un día de conmemoración. Es, inevitablemente, un día de examen. La consigna «Nunca Más» no apunta solo hacia el pasado: interpela el presente. Y en Jujuy ese presente incluye represión policial documentada, comunidades originarias desalojadas y dirigentes sociales procesados penalmente. Ante ese espejo, ni el radicalismo ni el peronismo encontraron cómo pararse.

La marcha del 50° aniversario fue, entonces, una marcha sin los partidos tradicionales, pero no una marcha débil. Fue convocada y protagonizada por organismos de derechos humanos, sindicatos, comunidades y organizaciones sociales que construyeron un espacio propio de memoria, independiente de las estructuras partidarias que tantas veces les fallaron. Quizás ese sea, en definitiva, el dato político más importante del día.

Por Víctor Gutiérrez

* Militante Peronista

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