Los gobernadores del peronismo y espacios aliados se reunirán este miércoles en la ciudad de Buenos Aires en medio de la pelea con el poder central por el apartado de la reforma laboral que busca establecer una rebaja del Impuesto a las Ganancias, lo que generaría una caída en los recursos de los distritos.
Los jefes provinciales de la oposición quieren definir posturas comunes de cara al debate de la reforma laboral, un proyecto al que el oficialismo busca darle media sanción en el Senado el 11 de febrero.
Más allá de las discusiones entre sectores por los cambios en el régimen laboral, los referentes peronistas podrían conseguir respaldo incluso de los gobernadores colaboracionistas de la gestión en el punto impositivo: la Casa Rosada propuso una rebaja de las alícuotas de Ganancias que deben pagar las empresas del 35% a 31,5% y de reducción de las contribuciones patronales.
Las provincias dicen que el impacto será de más de 3 billones para sus arcas, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, aclaró que esa merma fiscal será recién en 2027 y que rondará casi 1,5 billones de pesos. Peor: el 2027 será año electoral y ningún gobernador quiere estar escaso de recursos para afrontar sus campañas.
Amargo recuerdo oficialista
El Gobierno no quiere ceder en este punto y la situación recuerda a cuando los gobernadores lograron hacer caer a fines del año pasado el famoso capítulo XI del Presupuesto 2026.
Fue en diciembre, cuando mandatarios de distintos colores políticos se pusieron de acuerdo y ordenaron a sus legisladores rechazar el artículo del plan de gastos que buscaba derogar las leyes de emergencia en Discapacidad y financiamiento universitario, que incluso habían sido vetadas por el presidente Javier Milei y ratificadas por el Congreso.
Antes, en septiembre, los mandatarios habían logrado impulsar, después de una reunión en el Consejo Federal de Inversiones, el proyecto sobre reparto automático de los ATN que fue aprobado por el Congreso y también vetado por Milei.
De persistir el Gobierno en esa cuestión, al oficialismo lo acecha la misma sombra: la de los gobernadores asestando una nueva derrota legislativa a una administración que viene envalentonada.

