Aprovechando los estallidos de los petardos, los ladrones entraron a los tiros a los predios de la empresa, en Alto Comedero, y tras destrozar un mueble de metal se alzaron con 300 mil pesos para después huír por la parte de atrás.
El sereno, Matías Chañi, salvó su vida porque salió corriendo de la oficina al darse cuenta de que se trataba de disparos de armas de fuego, según contó a los policías a los que fue a buscar. Al regresar, verificó que los delincuentes se habían llevado la recaudación del día y escaparon saltando una medianera.
