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«Más papistas que el Papa», y sin premio

Por Ali Reza Peralta* La jugada no salió. Patricia Bullrich quiso sesionar en el Senado para darle un triunfo rápido al oficialismo y terminó mostrando los límites del alineamiento norteño.

La jefa de bloque de La Libertad Avanza intentó llevar al recinto la reforma de biocombustibles que empujan Flavia Royón, de Salta, y Carolina Moisés, de Jujuy. Dos senadoras que hicieron de la cercanía con los libertarios una estrategia de supervivencia y quisieron demostrar que podían ser más oficialistas que el propio oficialismo.

No tienen los votos

El proyecto no se cayó por la oposición kirchnerista. Se cayó por la resistencia de las provincias que viven del biocombustible: Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y San Luis. El corazón productivo del país denunció lo que el texto esconde: un cronograma de desguace progresivo de las empresas no integradas para entregarle el mercado de biodiesel y bioetanol a los gigantes agrupados en CARBIO.

En criollo, liquida a las pymes para favorecer al poder financiero concentrado. Una jugada innecesaria impulsada por dos senadoras del interior que creyeron que la alineación automática con el Gobierno nacional traería premios.

Y la respuesta libertaria fue la más dura: dejarlas solas

La demostración de que la cercanía no paga llegó desde adentro. Cuando vieron que el proyecto quemaba y que el reclamo pyme de las provincias productoras sumaba rechazos, en la propia bancada oficialista se despegaron. Salieron a aclarar que la iniciativa «no es del Ejecutivo» y que tampoco figura entre las prioridades. «Roma no paga traidores».

 

*Director de la Academia del Pensamiento Estratégico y su plataforma comunicacional ApeTv.

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