Masiva movilización en Plaza de Mayo a 50 años del golpe: «La democracia no se negocia»

A medio siglo del inicio de la dictadura más sangrienta de la historia argentina, la Plaza de Mayo y sus avenidas aledañas volvieron a ser el epicentro de un reclamo histórico. Desde temprano, columnas de organismos de Derechos Humanos, agrupaciones políticas, gremiales y miles de familias independientes convergieron en un acto que marcó un hito por su masividad.

El documento: Un fuerte mensaje al presente

El momento central de la tarde fue la lectura del documento consensuado por los principales organismos (Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, HIJOS, entre otros). El texto hizo hincapié en la defensa de los derechos conquistados y lanzó fuertes críticas a cualquier intento de relativizar el terrorismo de Estado.

«A 50 años, seguimos aquí porque la memoria no es una pieza de museo, es una herramienta de lucha. No permitiremos que se desmantelen las políticas de Estado que hicieron de Argentina un ejemplo mundial en DD.HH.», sentenció el texto leído desde el escenario principal.

El documento también denunció la situación económica actual, vinculando el plan económico de la dictadura de 1976 con los desafíos actuales: «El hambre también es una violación a los derechos humanos», rezaba uno de los fragmentos más aplaudidos por la multitud.

Voces desde la Plaza

Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, se dirigió a la multitud con un mensaje de esperanza y firmeza:

«Vemos a los nietos y a los bisnietos aquí presentes. Esa es nuestra mayor victoria. Mientras falte un nieto por encontrar, nuestra lucha sigue. No nos han vencido».

La jornada transcurrió de manera pacífica, con una mística que mezcló el dolor por las ausencias con la música y el color de una juventud que se volcó masivamente a las calles.

El legado de una plaza que no envejece

La jornada en Buenos Aires no fue solo un recordatorio del horror iniciado en 1976; fue una demostración de vitalidad democrática. A 50 años del quiebre institucional, la imagen de las Madres y Abuelas rodeadas de bisnietos y de una juventud que hizo propias sus banderas, confirma que el pacto democrático argentino tiene raíces profundas.

En un contexto de debates intensos sobre el pasado reciente, la Plaza de Mayo volvió a dictar sentencia: la memoria es el único cimiento posible para construir el futuro. El «Nunca Más», lejos de ser un eslogan del pasado, se escuchó hoy más que nunca como un compromiso de presente y una exigencia innegociable para las generaciones venideras.

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