En un cálido encuentro, Milagro Sala dialogó con el Papa Francisco. La máxima autoridad de la Iglesia inició la reunión reconociendo la labor de la organización barrial que, según señaló, recorrió “hace cuatro o cinco años atrás junto al obispo Marcelo Palentini en una visita a Jujuy. Me llevó a recorrer los distintos barrios”, aseguró. Los integrantes de la Tupac Amaru hablaron sobre la labor social, el trabajo cooperativo en la construcción de viviendas, en salud, educación y deportes así como también en la atención a personas con discapacidad.
María Ester Mamaní, diputada provincial del espacio que conduce Sala y referente del Pueblo Kolla; Mariela Flores, del Pueblo Diaguita y Jorge Ramos, coordinador del área de Pueblos Originarios de la Organización Barrial, le entregaron un documento en el que, tras reivindicar la figura del Sumo Pontífice como hermano Argentino y Latinoamericano, pero sobre todo por no haber “renunciado a la humildad y al espíritu de cambio que el mundo necesita”, relataron los sufrimientos y despojos que sufrieron los a lo largo de la historia y en la actualidad. En ese marco, pidieron comenzar “a escribir una nueva historia entre la Iglesia Católica y los Pueblos Originarios de Abya Yala”.
Por último, Milagro Sala le entregó una chuspa con hojas de coca y María Ester Mamaní le explicó el significado de la misma para las comunidades: “Para nosotros esta hoja es sagrada, es sabiduría, es medicina y nuestros abuelos las leen. Es muy importante para nosotros, aunque algunos le hayan dado un mal uso”.
Al finalizar el encuentro, que se extendió cerca de 50 minutos, todos los presentes gritaron “Jallalla” y “Muranta”, típicos gritos de los pueblos Kolla, Abba Guaraní y Diaguita que significa, en distintos idiomas, “Fuerza”. Milagro Sala agradeció la oportunidad de reabrir el diálogo entre los Pueblos Originarios y la Iglesia. “Me sentí muy aliviada. Después de tantos años de despojos y explotación, teníamos muchas dudas en venir al Vaticano. Nos encontramos con un Papa muy humilde y dispuesto al diálogo. Me sorprendió mucho que me conociera. Cuando llegué fue lo primero que me dijo, que sabía quién era yo y el trabajo social que hacíamos. Fue muy emocionante, sobre todo, que haya recibido a los Pueblos Originarios como líder de una institución como la Iglesia”, aseguró.
