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Milei abrió las sesiones con insultos a la oposición y una fría interna oficialista

En un clima de extrema tensión, con más presencia de funcionarios libertarios y militantes en los palcos que legisladores en las bancas, el presidente Javier Milei dio inicio al 144° período de Sesiones Ordinarias. La jornada estuvo marcada por una agresividad discursiva inédita, ataques directos a la oposición y una interna a cielo abierto con la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Un discurso de barricada

Desde el atril, elevado por una doble tarima, Milei no ahorró calificativos para la bancada peronista y de izquierda. Frases como “me encanta verlos llorar kukas”, “manga de ladrones” y “la justicia social es un robo” marcaron el pulso de la noche. También apuntó contra Cristina Kirchner, llamándola “jefa de la banda”, y tildó de “fascista” a Juan Domingo Perón.

La agresividad no fue solo verbal:

El rol de los palcos y la «fuerza del cielo»

Desde los sectores altos, el asesor Santiago Caputo y el conocido tuitero “Gordo Dan” (Daniel Parisini) lideraron los festejos. Los cánticos de “kukas tira piedras” y “tobillera” provocaron la reacción de Germán Martínez (UxP), quien se levantó a los gritos para protestar ante Villarruel por el nivel de ofensas.

La interna con Villarruel: frialdad y sospechas

Uno de los puntos más altos de la noche fue el evidente distanciamiento entre la fórmula presidencial. La vicepresidenta se mostró inmutable, casi aburrida, dedicando gran parte del tiempo a su teléfono celular y evitando aplaudir al mandatario.

El momento de mayor tensión ocurrió cuando Milei sugirió que Villarruel había conspirado con la oposición en septiembre pasado “para quedarse con el sillón de Rivadavia”. El gesto de cabeza del presidente hacia su compañera de fórmula mientras pronunciaba la frase no dejó lugar a dudas sobre la destinataria del dardo.

Cruces en el recinto

Un cierre con sabor a poco

A diferencia de los palcos eufóricos, las calles alrededor del Congreso se mostraron vacías y totalmente valladas, marcando un contraste con la movilización militante que el Gobierno suele pregonar.

Al finalizar la sesión, el bloque de Unión por la Patria se retiró con duras críticas, calificando el discurso como un «show mediático» vacío de propuestas para la crisis económica y cargado de una violencia institucional que parece no tener techo.

 

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