Lo que para la planilla de Excel en Buenos Aires es un «ahorro fiscal», en los barrios de Jujuy se traduce en heladeras vacías. La decisión de la Casa Rosada de eliminar el programa «Volver al Trabajo» —para reemplazarlo por un difuso sistema de vouchers de capacitación— ya tiene números concretos en la provincia: unas 28 mil familias quedaron a la deriva.
Un golpe al bolsillo que ya no aguanta
Gonzalo Maurin, referente de Nuestramérica – Movimiento Popular, le puso voz a la angustia que recorre las cooperativas locales. “Era un pequeño aporte de 78 mil pesos que servía para cubrir servicios básicos como luz o agua”, explicó. En un contexto donde las boletas de EJESA y Agua de los Andes no paran de subir, la quita de este beneficio funciona como un tiro de gracia para la economía informal.
Silencio oficial y despidos
Desde las organizaciones cuestionan con dureza la falta de argumentos por parte del Ejecutivo Nacional. “No dan ningún tipo de explicación. Estamos padeciendo todo esto”, sostuvo Maurin, quien además vinculó esta baja con el parate general de la actividad: “Pedimos trabajo para las cooperativas, pero no solo no hay mejoras, sino que las fábricas están echando gente”.
De la contención al voucher
La transición hacia un sistema de capacitación parece, para los referentes sociales, una maniobra para diluir la asistencia directa en un momento crítico. Mientras el Gobierno Nacional celebra el equilibrio de las cuentas, en Jujuy el mapa del hambre se recalienta: 28 mil hogares ahora deben elegir entre comer o pagar los servicios, en una provincia donde los haberes bajos ya no alcanzan para cubrir la canasta básica.
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