Mundial 2026: Cómo el cambio climático obliga a modificar las reglas

Uno de cada cuatro partidos de la Copa del Mundo 2026 se disputará bajo niveles de calor peligrosos, los jugadores correrán menos y dosificarán el esfuerzo. Y para 2050, catorce de las dieciséis sedes podrían ser inseguras sin medidas de adaptación. «No es casualidad. Es el cambio climático», sentencia Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático.

La organización World Weather Attribution estima que 26 de los 104 partidos de este Mundial se disputarán en condiciones en las que el estrés térmico se convierte en un riesgo real para los futbolistas, según los umbrales establecidos por FIFPRO, el sindicato mundial de jugadores.

Cinco de esos encuentros podrían alcanzar los 28 grados de temperatura de bulbo húmedo global (WBGT), el nivel en el que los expertos recomiendan posponer el partido.

La temperatura de bulbo no es la temperatura del aire habitual, sino una medición que combina calor, humedad, radiación solar y viento para calcular el estrés térmico real sobre el cuerpo. Una temperatura del aire de 40 grados con un 30% de humedad, por ejemplo, equivale a unos 26 grados WBGT, el umbral a partir del cual el rendimiento se resiente.

El riesgo no es geográficamente uniforme. Las ciudades del sur y el interior de Estados Unidos, así como las sedes mexicanas, están más expuestas, con recintos al aire libre como Miami, Kansas City y Filadelfia mostrando una alta probabilidad de alcanzar niveles peligrosos. Incluso sedes tradicionalmente más frescas como Toronto y Vancouver pueden sufrir olas de calor extremo: en 2021, una ola alcanzó los 49,6 grados en la región y causó más de 600 muertes.

La ola de calor habría sido imposible sin el cambio climático. 

Fútbol más lento y conservador

El calor extremo no es solo una incomodidad. Cambia el juego. Afecta al rendimiento y la táctica. Los jugadores presionan menos, esprintan menos, se recuperan más lentamente y gestionan su energía de forma diferente.

Casi la mitad de los partidos del Mundial tienen al menos un 50% de probabilidades de sufrir un calor que afecte al rendimiento, y 97 de los 104 encuentros programados enfrentan una mayor probabilidad de condiciones limitantes debido al cambio climático.

El Mundial de Clubes de 2025 sirvió como advertencia. Un estudio revisado por pares basado en 57 partidos y 1070 observaciones de jugadores reveló que la temperatura de bulbo media superó los 28 grados en 31 partidos, exponiendo a los futbolistas a un riesgo extremo de enfermedades relacionadas con el calor.

Durante esos encuentros, periodistas, aficionados e incluso un árbitro asistente sufrieron desmayos, los suplentes permanecieron en el vestuario y varios jugadores pidieron ser sustituidos.

El estudio también demostró que una temperatura del aire y una humedad más elevados se correlacionan directamente con que los jugadores recorran menos distancia, incluso a diferentes velocidades de carrera.

En términos sencillos: más calor equivale a un fútbol más cauteloso, con menos presión, menos transiciones y una toma de decisiones más conservadora.

Los aficionados, más expuestos

Mientras los jugadores cuentan con equipos médicos, pausas para hidratarse y chalecos de hielo, los aficionados quedan a menudo desprotegidos. De las 16 sedes del Mundial, solo tres disponen de aire acondicionado.

Pero incluso cuando el estadio está refrigerado, el peligro no desaparece: las zonas de aficionados, las colas de acceso, los aparcamientos, las rutas de transporte y las celebraciones al aire libre pueden exponer a las personas a un calor peligroso durante horas, mucho más tiempo del que los jugadores pasan sobre el césped.

El aire acondicionado, advierte el informe, no resuelve todo el problema. 

«El calor formará así parte de la historia del torneo, tanto en el terreno de juego como en las gradas, en los alrededores de los estadios y en todas las ciudades anfitrionas», advierte el informe de ONU Cambio Climático.

Un futuro aun más caluroso

La proyección es aun más alarmante. Para 2050, se prevé que 14 de los 16 estadios sede del Mundial se enfrenten a condiciones de calor extremo que serán inseguras sin medidas de adaptación.

En 11 de esos recintos, el calor podría hacer «imposible jugar», es decir, no se podrían celebrar partidos de forma segura sin cambios importantes en la infraestructura o la programación.

No se trata solo del fútbol de élite. Los campos de fútbol base, con menos recursos para sombra, drenaje, refrigeración o gestión del agua, están aún más expuestos.

Dejar de quemar carbón, petróleo y gas, salvará el fútbol

El secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, ha lanzado un mensaje directo durante la presentación de la campaña: «El planeta se está calentando tras más de un siglo quemando combustibles fósiles. Eso atrapa el calor en la atmósfera. Y ahora lo estamos notando, en todas partes».

Stiell insistió en que la adaptación por sí sola no es suficiente. «El fútbol se está adaptando con pausas para refrescarse, protocolos contra el calor y una mejor planificación. Pero reducir la contaminación por combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas– es lo que mejor protege el futuro del fútbol», afirmó.

Y concluyó con un llamamiento a la afición: «El deporte es la mayor fuerza unificadora del mundo. Si las personas que aman el fútbol alzan la voz para protegerlo del calor extremo, esto supondrá un punto de inflexión. Porque no se trata solo de salvar el deporte. Se trata de proteger el mundo del que depende el deporte, del que todos dependemos».

Causas, efectos y soluciones

ONU Cambio Climático ofrece en este enlace más información objetiva sobre el cambio climático, incluyendo:

  • Sus causas: principalmente la contaminación derivada de la quema de carbón, petróleo y gas, que atrapa el calor en la atmósfera, y la destrucción de los bosques y los océanos, que emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero y reduce la capacidad de absorber el carbono de la atmósfera
  • Sus amplios y cada vez más graves efectos humanos y económicos, que afectan a todos los países, incluyendo la salud humana, el empleo y la viabilidad de las empresas, las infraestructuras vitales, y el precio y la disponibilidad de productos básicos para el hogar, como los alimentos
  • Las soluciones: en particular, una transición más rápida de los combustibles fósiles a energías limpias, como la solar y la eólica, y el desarrollo de la resiliencia frente a los impactos climáticos para proteger a las personas, las comunidades, las infraestructuras y las economías.

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