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Murió Beto Pianelli, secretario general de los Metrodelegados

El secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) – Metrodelegados, Roberto Pianelli, falleció este jueves a los 59 años. Había recibido un trasplante renal y en las últimas horas contrajo una infección intrahospitalaria que derivó en su repentina muerte.

Varios gremios suspendieron sus actividades de la jornada y lamentaron la partida de un «referente incansable» de los metrodelegados.

Desde el gremio detallaron que su muerte fue repentina y que se produjo tras contraer una bacteria intrahospitalaria que derivó en una falla renal.

Pianelli, que lideró la lucha por mejores condiciones laborales durante más de una década, era trasplantado renal y tenía 59 años. Fue despedido en las redes de los metrodelegados.

Desde 2011 encabezó el sindicato que cuatro años después alcanzó la personería gremial tras largas negociaciones. En los últimos años estuvo al frente de las denuncias por la presencia de asbesto cancerígeno en los vagones del Subte Línea B. «El asbesto es un asesino silencioso», decía en una reciente entrevista.

Al trascender la noticia de su muerte, distintos sindicatos expresaron su pesar por la partida de líder sindical. «Beto fue un referente incansable de la clase trabajadora, un luchador consecuente contra la precarización laboral, por la salud en el trabajo -especialmente frente al drama del asbesto- y por la dignidad de las y los trabajadores del subte y el Premetro, y de nuestra CTA», indicó la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) a través de un comunicado.

El gremio aseguró que su fallecimiento dejará «un vecío enorme en el movimiento obrero» del país. «Acompañamos a su familia, a sus compañeras y compañeros de la AGTSyP y a todo el pueblo trabajador en este duro momento», se agregó.

Una vida de lucha

Pianelli nació en 1966 y se crió en el barrio porteño de Flores, donde vivió con su padre, un mecánico dental, y su madre, quien trabajaba en una fábrica de calzado.

El Beto, como se lo conocía, trabajó tanto para el sector público como privado hasta que en la década de 1990 ingresó a los subterráneos de Buenos Aires como boletero de la Línea E.

Allí ganó el reconocimiento de sus compañeros y junto con otros comenzó a organizar a lo que luego se llamó “Metrodelegados”, una alternativa sindical al unicato de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

Como trabajador de ese servicio público y dirigente gremial, encabezó incontables reclamos por mejoras en las condiciones laborales.

Durante los últimos años estuvo al frente de las denuncias por la existencia de asbesto en los vagones, una sustancia nociva prohibida en distintos países que causó daños gravísimos en la salud de personal ferroviario.

Sus orígenes en la militancia gremial y política datan de la década del ’80, cuando fue parte del Movimiento Al Socialismo (MAS) y luego fue parte de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), donde últimamente ejercía el cargo de Secretario de Salud.

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