El fenómeno climático sorprendió a trabajadores mineros y comunidades indígenas. Mientras el resto de la provincia vive el calor de diciembre, las zonas de alta montaña registraron copiosas nevadas y temporales de granizo.
Un diciembre atípico
Lo que para muchos es una época de calor intenso, en la Puna jujeña se transformó en un escenario de invierno profundo. Durante la Nochebuena y la jornada de Navidad, la región sufrió un marcado descenso de temperatura que culminó con fenómenos climáticos impactantes en los departamentos de Susques y Rinconada.
Granizo en el Salar de Olaroz
En la zona de Olaroz, donde se asientan los proyectos mineros Sales de Jujuy y Exar, la Nochebuena estuvo marcada por la inestabilidad. A más de 4.100 metros de altura, se registraron lluvias intensas y fuertes episodios de granizo que se extendieron durante gran parte del 25 de diciembre. El rigor del clima de altura se hizo sentir con temperaturas que perforaron el cero bajo cero, desafiando las celebraciones en los campamentos.

Postal mágica en Mina Pirquitas
El punto más alto del fenómeno se vivió en Mina Pirquitas. Durante la noche del 25 y la madrugada de este 26 de diciembre, una copiosa nevada cubrió por completo la localidad.
El paisaje amaneció teñido de blanco, regalando postales inusuales para el último mes del año. La nieve, silenciosa y persistente, transformó el entorno minero en un escenario navideño de película, sorprendiendo a los vecinos que no esperaban un «obsequio» de la naturaleza de tal magnitud en pleno verano.
Aunque la dureza del clima es una constante en la región, la magnitud de esta nevada navideña quedará en la memoria de la comunidad como un hito que realzó, una vez más, la imponente y cambiante belleza de la Puna jujeña.
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