La crisis en el sistema de salud pública paraguayo se agudizó tras la conclusión de una huelga nacional de cinco días sin acuerdo con la administración del presidente Santiago Peña. Desde el lunes, médicos especialistas entregan sus renuncias en las mesas de entrada del Ministerio de Salud Pública, una medida impulsada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) que amenaza con paralizar áreas de alta complejidad.
La deserción impacta gravemente en centros asistenciales clave. 141 de los 164 médicos especialistas del Hospital Pediátrico Acosta Ñu presentaron su dimisión, mientras que 19 de los 21 intensivistas pediátricos del Hospital de Trauma anunciaron su salida. Los servicios más afectados son terapia intensiva, anestesiología y cirugía pediátrica.
El gremio médico exige mejoras salariales y estabilidad para un sector fuertemente precarizado, donde 9.000 de los 11.000 profesionales del sistema público trabajan bajo modalidad de contrato. Piden elevar la remuneración de G. 5 millones a G. 8 millones por vínculo laboral de 12 horas semanales, y la regularización de los miles de contratados.
Además, demandan el reabastecimiento urgente de recursos básicos en los hospitales, como insumos y medicamentos, para garantizar la atención.
Durante el fin de semana, padres de pacientes del Hospital Pediátrico Acosta Ñu se movilizaron en apoyo a los profesionales. Con consignas como «Defender a los médicos es defender a los niños» y «El cáncer no espera», los familiares expresaron su temor ante el inminente desabastecimiento de especialistas en el único centro público especializado para niños del país.
El gremio evaluará esta semana en asambleas los próximos pasos a seguir, sin descartar nuevas medidas de fuerza si el Ejecutivo no presenta una propuesta concreta.

