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Irlandeses celebraron el resultado del referéndum que aprobó el aborto (REUTERS/Max Rossi).

Parlamentarios irlandeses a senadores argentinos: «Aprobar el aborto es poner fin a las injusticias contra las mujeres y las niñas»

Por Fernando Soriano en InfoBaeEn Irlanda el 78% de su población se define católica. Sin embargo, en mayo pasado los ciudadanos de este país del norte europeo rompieron la tradición conservadora y, con más del 66% de apoyo, votaron en un referéndum la modificación de su Constitución, que prohibía el aborto, con el fin de modificar la Octava Enmienda y permitir la práctica en el país. A pocos días de la definición en el Senado argentino sobre el mismo tema, 60 parlamentarios irlandeses enviaron una carta a senadoras y senadores argentinosexhortándolos a que avancen en una legislación que «ponga fin a las injusticias contra las mujeres y las niñas».

La lectura no tan subliminal parece ser: si nosotros pudimos tomar una decisión pese a las presiones de la Iglesia católica, ustedes también. «Les escribimos para instarlos a que respalden el proyecto de ley presentado ante el Senado argentino que propone despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de embarazo y garantizar así el acceso de las mujeres a los servicios de aborto seguro», comienza la carta firmada por más de 60 representantes del Seanad Éireann (Cámara alta del parlamento) y del Dáil Éireann (diputados).

Durante las últimas tres décadas, Irlanda, con 4.800.000 habitantes, se transformó social y económicamente. De ser una nación pobre, y de profunda raíz católica, pasó a un crecimiento sostenido de su economía, a legalizar el matrimonio igualitario y, poco después, a votar como Primer Ministro a Leo Varadkar, un hombre homosexual hijo de inmigrantes indios.

En ese contexto, representantes de casi todos los partidos estamparon sus firmas en la misiva, colectada por la organización Amnistía Irlanda. Los parlamentarios irlandeses admiten en la carta su «preocupación» porque «la criminalización del aborto en la Argentina obliga acientos de miles de mujeres cada año a someterse a abortos clandestinos e inseguros, poniendo en riesgo sus vidas y su salud».

«Al continuar criminalizando el aborto, su Estado está violando los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Incluso en las circunstancias limitadas en las que el aborto es legal, cuando el embarazo es el resultado de una violación o si la vida o la salud de la mujer corre peligro, las mujeres y las niñas continúan enfrentando múltiples obstáculos para acceder al aborto legal», expresaron en el texto, con firmas de diputados y senadores de diversos partidos, como el Laborista o incluso el Fianna Fáil, primer partido opositor, que se opuso a la modificación institucionalmente, pero dio libertad de conciencia a sus representantes.

La carta repasa las escalofriantes estadísticas oficiales de mortalidad de mujeres durante abortos clandestinos en Argentina, como la estimación de 500 mil abortos clandestinos por año, según estadísticas oficiales, y explica que, en su país, desde 1983, año en que se firmó la Octava Enmienda, que prohibió el aborto, unas 170 mil mujeres viajaron a Inglaterra y otros lugares del continente para practicarse abortos seguros.

«La criminalización del aborto obliga a las mujeres y las niñas a tomar una decisión cruel: poner en riesgo su vida, o ir a la cárcel», les dicen los irlandeses a sus pares argentinos.

«En Irlanda y Argentina, está claro que criminalizar y prohibir el aborto no ha detenido los abortos. En su lugar, ha infligido un daño inmenso y crueldad a las mujeres y las niñas», expresan. Por eso, relatan, el país europeo estableció un comité parlamentario multipartidario (el Comité Conjunto de Oireachtas sobre la Octava Enmienda de la Constitución) para hacer propuestas de legislación que ampliaría el acceso al aborto en Irlanda.

Una de las recomendaciones del comité en su informe de diciembre de 2017 fue que el acceso al aborto sin restricción de razón (‘previa solicitud’) debería ser legal en las primeras 12 semanas del embarazo, además del acceso en un embarazo posterior, hasta las 24 semanas, donde la salud o la vida del la mujer embarazada está en riesgo, o cuando se ha diagnosticado un deterioro fatal del feto.

Tanto, que tras la aprobación en el referéndum, el proyecto de ley para realizar las reformas recomendadas por el comité parlamentario se presentará en el otoño boreal.

Quienes se opusieron argumentaron que la propuesta del Gobierno iba «demasiado lejos» y ocultaba un «aborto a demanda». Sin embargo, apenas quedaría igualada la normativa irlandesa con las de los principales países europeos.

En los últimos años, y a pesar de la fuerte influencia de la Iglesia Católica, Irlanda se fue securalizando, como consecuencia de varios escándalos, especialmente relacionados con sacerdotes abusadores de niños y niñas y sus respectivos encubrimientos por parte de las altas esferas eclesiásticas.

«Somos un país decente y compasivo que se preocupa por sus ciudadanos», comentó en mayo, cuando se aprobó la modificación constitucional, el diputado David Norris, de 72 años, célebre por ser el primer cargo electo abiertamente gay del país y por tratarse de quien impulsó la descriminalización de la homosexualidad en Irlanda en 1988.

Durante los últimos años, los irlandeses empezaron a sentirse «abiertos» a una libertad emancipada de las viejas normas de la doctrina católica más conservadora. Quizá eso explica el último párrafo de la carta que los parlmanetarios de ese país le mandaron a los senadores argentinos, horas antes de la trascendental sesión del miércoles 8 de agosto: «Esperamos que nuestra experiencia en Irlanda muestre que legislar para salvaguardar el acceso de las mujeres a servicios de aborto seguros y legales es tanto necesario como posible. Instamos a que ustedes, los miembros del Senado argentino, aprovechen esta oportunidad trascendental para poner fin a las injusticias contra las mujeres y las niñas votando a favor de este proyecto de ley».

Esta es la carta completa, traducida:

Estimados Senadoras y Senadores:

Los abajo firmantes somos parlamentarios irlandeses tanto de Seanad Éireann (cámara alta del parlamento) como de Dáil Éireann (cámara baja del parlamento). Le escribimos para instarlos a que respalden el proyecto de ley presentado ante el Senado argentino que propone despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de embarazo y garantizar así el acceso de las mujeres a los servicios de aborto seguro.

Observamos con interés que, luego de dos meses de audiencias parlamentarias públicas y participativas, el 14 de junio la Cámara de Diputados de Argentina dio un paso histórico en pro de los derechos humanos de las mujeres y las niñas votando a favor de este proyecto de ley. Ahora que ha pasado al Senado, la aprobación final del proyecto de ley -y las vidas de mujeres y niñas en Argentina- dependen de sus votos.

Vemos con preocupación que la criminalización del aborto en la Argentina obliga a cientos de miles de mujeres cada año a someterse a abortos clandestinos e inseguros, poniendo en riesgo sus vidas y su salud. Al continuar criminalizando el aborto, su Estado está violando los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Incluso en las circunstancias limitadas en las que el aborto es legal, cuando el embarazo es el resultado de una violación o si la vida o la salud de la mujer corre peligro, las mujeres y las niñas continúan enfrentando múltiples obstáculos para acceder al aborto legal.

Según información oficial del Ministerio de Salud, medio millón de mujeres se someten a abortos clandestinos cada año en Argentina. Solo en 2013, 49.000 mujeres ingresaron en hospitales públicos por complicaciones de salud relacionadas con el aborto. La criminalización del aborto obliga a las mujeres y las niñas a tomar una decisión cruel: poner en riesgo su vida y sus vidas, o ir a la cárcel.

Desde 1983, más de 3.000 mujeres en Argentina han perdido la vida debido a la criminalización del aborto. Desde 1983, aunque pocas mujeres han muerto en Irlanda por falta de acceso a servicios de aborto seguro; sin embargo, 170.000 han tenido que viajar a Inglaterra y otros lugares para estos servicios. En Irlanda y Argentina, está claro que criminalizar y prohibir el aborto no ha detenido los abortos. En su lugar, ha infligido un daño inmenso y crueldad a las mujeres y las niñas.

En Irlanda, sin embargo, nuestro Gobierno ejecutivo y el Parlamento han tomado medidas recientemente. Establecimos un Comité parlamentario multipartidario (el Comité Conjunto de Oireachtas sobre la Octava Enmienda de la Constitución) para hacer propuestas de legislación que ampliarían el acceso al aborto en Irlanda. Una de las recomendaciones del Comité en su informe de diciembre de 2017 fue que el acceso al aborto sin restricción de razón (‘previa solicitud’) debería ser legal en el primer trimestre del embarazo (además del acceso en un embarazo posterior donde la salud o la vida del la mujer embarazada está en riesgo, o cuando se ha diagnosticado un deterioro fatal del feto). Un proyecto de ley para realizar las reformas recomendadas por nuestro Comité parlamentario se presentará en otoño.

Esperamos que nuestra experiencia en Irlanda muestre que legislar para salvaguardar el acceso de las mujeres a servicios de aborto seguros y legales es tanto necesario como posible. Instamos a que ustedes, los miembros del Senado argentino, aprovechen esta oportunidad trascendental para poner fin a las injusticias contra las mujeres y las niñas votando a favor de este proyecto de ley. Gracias por su atención.

Atentamente,

Alan Kelly TD, Laborista, Aodhán Ó Ríordáin; laborista Brendan Howlin TD, líder del Partido Laborista irlandés; Brendan Ryan TD, laborista; Bríd Smith TD, People Before Profit; Senadora Catherine Ardagh, Fianna Fail; Catherine Murphy, socialdemócrata; Senadora Catherine Noone, Fine Gael; Clare Daly TD, independiente; senadora independiente Collette Kelleher; senador independiente David Norris; senadora independiente Frances Black; senador independiente Gerald Nash, laborista; Gino Kenny, TD, People Before Profit; Ivana Bacik, laborista; Jan O’Sullivan TD, laborista; Joan Burton TD, laborista; Joan Collins TD, independiente; Kevin Humphreys, senador labosita; Lorraine Clifford-Lee, laborista Fiana Fáil; senador Lynn Ruane independiente; Mick Barry TD, partido Solidaridad; Mick Wallace TD, independiente; Niall Collins, TD, portavoz de Fianna Fáil en asuntos exteriores y comercio; Noel Rock TD, Fine Gael; Paul Murphy TD, Solidaridad; Richard Boyd Barrett TD, People Before Profit.

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