El congresista José Balcázar, de 83 años, fue elegido este miércoles como nuevo presidente interino de Perú, en reemplazo de José Jerí, quien había sido destituido por su falta de idoneidad para ejercer el cargo.
Había cuatro aspirantes al cargo: Héctor Acuña (Honor y Democracia); María del Carmen Alva (Acción Popular): José Balcázar (Perú Libre) y Edgar Raymundo (Bloque Democrático Popular).
En la primera votación se impuso Balcázar, quien obtuvo 46 votos, mientras que Alva reunió 44; Acuña 13 y Raymundo 7. Se hizo una segunda vuelta entre los dos primeros y finalmente, tras una sesión de cuatro horas, Balcázar sumó 60 votos, contra 46 de Alva.
Balcázar asumirá la presidencia interina de Perú hasta el 28 de julio, fecha en que tomará posesión del Gobierno quien gane las elecciones del 12 de abril.
El perfil del nuevo presidente
Balcázar nació en Cajamarca y se graduó en la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo. Antes de la política, su carrera pasó por los juzgados: fue magistrado y vocal supremo provisional de la Corte Suprema de Justicia de Perú.
Llegó al Congreso en 2021 como representante de Lambayeque en las listas de Perú Libre, el partido de izquierda que ese mismo año llevó a Pedro Castillo a la presidencia.
Tiene 83 años y su mandato como legislador vence precisamente en 2026, el año en el que, de manera imprevista, ha terminado siendo jefe de Estado.
Sus posiciones públicas han generado rechazo. Durante un debate parlamentario sobre matrimonio infantil, Balcázar realizó declaraciones que fueron ampliamente criticadas, sugiriendo que las relaciones sexuales tempranas, en ausencia de violencia, podían tener efectos positivos en el desarrollo psicológico de las niñas.
Durante el Gobierno de Pedro Castillo, Balcázar fue uno de los defensores más visibles del entonces presidente, y en diciembre de 2022, cuando el Congreso debatía la vacancia presidencial tras el intento de golpe de Estado, no registró su voto en el pleno.
Crisis prolongada
Perú atraviesa desde 2016 una crisis de inestabilidad institucional: de los últimos siete presidentes, cuatro fueron destituidos por el Congreso (Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí), dos renunciaron antes de correr la misma suerte (Pedro Pablo Kuczynski y Manuel Merino) y solo uno pudo terminar su mandato interino: Francisco Sagasti.
El Congreso destituyó el martes a Jerí por “mala conducta en sus funciones y falta de idoneidad” para ejercer el cargo, tras un juicio político relámpago.
Jerí cayó en desgracia en enero cuando la Fiscalía le abrió una investigación por presunto “tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses” tras saberse de una cita encubierta con un empresario chino que hacía negocios con el Gobierno.
Su situación se complicó con otra investigación sobre tráfico de influencias por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en su Gobierno.
Jerí, de 39 años, había reemplazado el 10 de octubre en la presidencia a Dina Boluarte, destituida en un juicio político en el que se alegó su incapacidad para resolver una oleada de extorsiones y asesinatos a sueldo.
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