El futuro embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, se presentó este martes ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense. Se sueña como «futuro interventor de la República Argentina».
Habló de su tarea en el país, como si fuera el dueño del país y tiene objetivos claros:
- Respaldar al gobierno de Javier Milei para que gane las elecciones legislativas y las del 2027
- Visitará cada provincia argentina para «vigilar que no hagan acuerdos con los chinos».
- Anunció lobby que hará en la justicia para “asegurarme de que Cristina reciba la justicia que bien merece”. Se quejó de la prisión domiciliaria y sugirió responsabilidad en la muerte del fiscal Alberto Nisman y el encubrimiento en el atentado a la AMIA.
Respuesta de la embajada china en Argentina
La inocultable decisión de evitar la presencia de intereses chinos en la Argentina generó un comunicado de la embajada de la República Popular China. Sobre los dichos del diplomático, la embajada afirmó que «están plagadas de prejuicios ideológicos y de mentalidad de Guerra Fría basada en el juego de suma cero, lo que no hace más que provocar una sensación de inquietud ante el posible resurgimiento de la Doctrina Monroe. Esto contradice y se opone a los ‘valores democráticos’ que tanto proclaman», expresó el comunicado.
En otro tramo, la delegación diplomática china afirmó que este país «mantiene intercambios y cooperaciones con los países latinoamericanos, incluida Argentina, basándose siempre en los principios de respeto mutuo, trato en pie de igualdad, beneficio mutuo y ganancia compartida, sin buscar esferas de influencia ni intereses geopolíticos, ni apuntando contra terceros». Es por eso que destacaron, en un claro mensaje no solo a Trump sino también para Milei, que la «Argentina no debe convertirse en un ‘campo de batalla’ para luchas entre grandes potencias, sino debe ser un ‘campo por excelencia’ de la cooperación internacional en pos de desarrollo, reforma y fomento». Por último, le aconsejan a Lamelas sin nombrarlo «que no vea en China un espejo que refleje nada más que su propia lógica hegemónica».

