Apenas minutos después de su jura como nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques protagonizó una reestructuración a fondo de la cartera. Por pedido directo de Karina Milei, el flamante funcionario desplazó a los jefes de los organismos encargados de investigar a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), marcando un giro drástico en la relación del Gobierno con la entidad madre del fútbol local.
Tras estos movimientos, se devela que no habrá una nueva ofensiva contra Claudio «Chiqui» Tapia ni contra su mano derecha, Pablo Toviggino. El desembarco de Mahiques se interpreta como el resultado de un acuerdo político entre Karina Milei y Daniel «Tano» Angelici, diseñado teóricamente para alivianar la presión judicial sobre la hermana del presidente en causas sensibles como Andis y Libra.
El factor Caputo y los organismos de control
Hasta ahora, el embate libertario contra la AFA se sostenía desde tres ejes controlados por Santiago Caputo: ARCA, la UIF y la IGJ. La «prueba de sangre» de Mahiques fue inmediata: solicitó la renuncia de Ernesto Gaspari (titular de la Unidad de Información Financiera) y de Daniel Vítilo (cabeza de la Inspección General de Justicia).
Como contrapartida, Sebastián Amerio —quien era el número dos de la cartera judicial— pasará a ocupar la Procuración del Tesoro, un cargo que funciona como «premio consuelo» para Caputo ante la pérdida de influencia en Justicia.

Internas y contradicciones
La encrucijada para Mahiques era clara: no podía frenar el avance contra la AFA si los organismos de control seguían reportando directamente al líder de «Las Fuerzas del Cielo». Cabe recordar que la IGJ fue la punta de lanza contra Tapia al inicio de la gestión Milei, lo que obligó al dirigente deportivo a mudar la sede de la AFA a la provincia de Buenos Aires para eludir la jurisdicción nacional.
Este cambio de rumbo coincide con un momento de tensión pública. Mientras Javier Milei, Patricia Bullrich y Pablo Quirno cuestionan a Tapia por «colgarse» del rescate del gendarme Nahuel Gallo —logrado tras gestiones del dirigente de la AFA—, el nuevo ministro de Justicia comienza a enviar señales de distensión que favorecen al mandamás de la calle Viamonte.
Riesgos en la gestión
Sin embargo, la purga de Mahiques no está exenta de costos operativos. Con la salida de Gaspari de la UIF, peligra la implementación de la ley de inocencia fiscal. Gaspari había asumido justamente para destrabar la reglamentación que su antecesor, Paul Starc, se negaba a firmar por temor a sanciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Ahora, la acefalía o el cambio de mando en estos organismos estratégicos amenaza con paralizar áreas clave de la administración financiera nacional.

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