La trata y explotación de personas ya no responde al estereotipo del prostíbulo clandestino o del taller textil oculto. Las redes sociales y los algoritmos han tomado el lugar de los villanos de película y constituyen hoy los peligros invisibles a los que están expuestos sobre todo los jóvenes.
La Fundación Alameda, bajo la conducción de Gustavo Vera, presentó su informe «Trata 2026, Nuevas modalidades en un delito en transformación», donde advierte sobre la rápida mutación y el acelerado crecimiento de este delito a nivel global, regional y provincial, impulsado por la vulnerabilidad económica y el avance tecnológico.
Según el relevamiento, el delito de trata atraviesa una transformación estructural. Hoy, las redes criminales operan de manera sofisticada a escala transnacional, mediante dispositivos móviles, redes sociales, inteligencia artificial, criptomonedas y fachadas institucionales.
En diálogo con El Submarino Radio (FM Conectar 91.5), la referente de Alameda en Jujuy, Gabriela Burgos, detallo el diagnóstico territorial de un delito que se adapta a una velocidad superior a la capacidad de respuesta del Estado.
Situación en Jujuy y el NOA
A escala regional, el informe identifica modalidades emergentes en América Latina como la maternidad subrogada con fines de explotación y la proliferación de organizaciones coercitivas (comunidades pseudoterapéuticas, fundaciones falsas o grupos religiosos que operan como sectas de manipulación y despojo patrimonial).
En la provincia de Jujuy y el NOA, la trata adopta dinámicas territoriales específicas vinculadas a la estructura productiva y fronteriza.
Burgos mencionó especialmente el vínculo con la megaminería: «La mayoría de las mineras que se instalan tercerizan servicios, y esas tercerizadas a veces ofrecen prostitución, y eso es explotación sexual. Y también hay explotación laboral, por las condiciones de trabajo».
Por otro lado, la condición de zona fronteriza genera una alta permeabilidad donde el narcomenudeo y la trata de personas se fusionan, utilizando las mismas rutas e infraestructura delictiva.
Para Burgos, a estas particularidades se suma un elemento preocupante: «Vemos cómo la sociedad ha dejado de alguna manera de estar pendiente sobre qué es lo que pasa a su alrededor. Obviamente que hay factores económicos y sociológicos que están impactando en la percepción de los ciudadanos, pero no tenemos que olvidarnos de que hay muchísima gente que hoy está siendo captada y explotada».
Panorama Internacional
A nivel internacional, la expansión del delito ha superado las proyecciones más alarmantes formuladas en 2024. Ya no se trata únicamente de organizaciones aisladas o bandas locales, sino de redes criminales integradas en la sociedad, articuladas con el narcomenudeo, el lavado de activos y el crimen organizado transnacional.
Un hito revelador expuesto en el informe ocurrió en abril de 2026, cuando la Interpol ejecutó una histórica intervención simultánea que abarcó 119 allanamientos en 119 países. El operativo derivó en el rescate de más de 4000 personas e innumerables detenciones de integrantes de mafias globales.
«Esa investigación de Interpol nos ayudó a entender cómo es la trata en este 2026. Ya no es solamente un delito de una red, sino que está en la capilaridad de toda la sociedad y se ha vinculado de manera estrecha con el narcomenudeo y el lavado de activos», detalló Burgos.
Entre los hallazgos más estremecedores a nivel global sobresale el caso del sudeste asiático. Allí se descubrieron verdaderos centros de detención donde jóvenes reclutados en Latinoamérica eran forzados a vivir hacinados, para desde allí ejecutar estafas virtuales masivas y operar casinos online.
«Es terrible, todos casi en una jaula, en una cultura que ellos no conocían, ni sabían dónde quedaba la policía y la mayoría de ellos no manejaban ni siquiera el inglés», describió Burgos, y agregó: «Eso nos lleva a pensar cómo los algoritmos van captando a estas personas con menor grado de conocimientos».
Algoritmos y engaño virtual
El informe de la Fundación Alameda destaca que la tecnología no solo cambió la modalidad de explotación, sino que transformó de raíz el proceso de captación. «El algoritmo hace el trabajo que antes hacía una persona», describió Burgos.
Las antiguas redes presenciales han sido sustituidas por falsas ofertas laborales en plataformas digitales como Instagram, X, aplicaciones de mensajería, videojuegos e incluso plataformas de contenido exclusivo. A través de los algoritmos, se produce el reclutamiento de las víctimas, identificando y perfilando a jóvenes con menor nivel de instrucción o en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica.
«La gente todavía no toma conciencia de que cuando te están ofreciendo un trabajo que parece fácil con un sueldo altísimo, tiene que haber un cierto grado de desconfianza», señaló Burgos.
En efecto, el engaño opera a través de ofertas de empleo atractivas con salarios desproporcionadamente altos y viáticos o pasajes pagados. Una vez en destino, las víctimas se ven atrapadas por el idioma, el aislamiento geográfico y la confiscación de documentos.
«En el informe van a encontrar el grado de crueldad con el cual ha mutado la trata. Nosotros nunca habíamos visto tanta deshumanización», comentó la mujer, y mencionó a modo de ejemplo un trabajo que se hizo en conjunto con Colombia, Paraguay y Perú a través del cual se rescató a jóvenes latinoamericanos que eran explotados en Polonia y otros en el sur de Asia.
Otra modalidad del delito de trata vinculada con la tecnología es la referida a la explotación o extorsión sexual en entornos virtuales, que se comete mediante la producción de contenido íntimo, estafas informáticas y apuestas ilegales sin necesidad de trasladar físicamente a la persona a un prostíbulo tradicional.
Desde la Fundación Alameda se enfatiza la urgente necesidad de fomentar una distancia crítica hacia las redes sociales y revalorizar la educación pública como la principal herramienta de protección para los sectores más desprotegidos.
Rescates sin restitución de derechos
Uno de los aportes más contundentes del informe surge de los pedidos de acceso a la información pública presentados ante dependencias oficiales en Argentina, respaldados por entrevistas a decenas de jueces y fiscales federales.
Burgos destacó que la actuación de la justicia ha hecho avances en lo referido a los procesos investigativos: «No es que el delito se frene, pero de alguna manera están sabiendo que la justicia está detrás de ellos», señaló.
Sin emnargo, remarcó una cuestión clave: «Si bien se han hecho allanamientos y algunos rescates, el Estado no está respondiendo de una manera concreta a las víctimas. Hoy nos damos cuenta de que la trata no es solamente rescatar y perseguir el delito de forma penal, sino que también necesitamos que las víctimas sean restituidas en sus derechos».
En el informe se detallan las falencias:
- Presupuestos subejecutados: Existen programas de asistencia con fondos asignados pero no ejecutados durante extensos períodos.
- Déficit habitacional y de contención: Faltan soluciones habitacionales reales y acompañamiento integral a largo plazo para evitar que las víctimas reincidan en circuitos de vulnerabilidad.
- Escasez de profesionales: Estructura mínima e insuficiente de psicólogos y trabajadores sociales especializados para tratar secuelas complejas de deshumanización.
- Falta de condenas por lavado de activos: Pese a coincidir en que se debe «seguir la ruta del dinero», sigue siendo un gran déficit la obtención de sentencias judiciales firmes que desarticulen la estructura financiera y confiscatoria de las bandas criminales.
«Cultivar la cultura del encuentro»
Frente al avance del individualismo y discursos de odio o polarización promovidos en medios de comunicación y por sectores de ultraderecha, Gabriela Burgos y la Fundación Alameda apelan a una reconstrucción del tejido comunitario.
«Me preguntan qué se puede hacer, y yo digo que lo que podemos hacer como sociedad es no naturalizar estos hechos, no naturalizar el grado de violencia, no naturalizar que desaparezca una persona, no naturalizar esta capacidad de odio que a veces los medios de comunicación emiten hacia determinadas áreas de la población», planteó Burgos.
Y agregó: «Tenemos que tener una distancia crítica frente a los hechos y no deshumanizarnos. Si bien el capitalismo fuerza a vivir en el individualismo, nosotros, como dijo el Papa Francisco, tenemos que cultivar la cultura del encuentro».
Conclusiones del informe
Combatir la trata de personas en 2026 exige superar el esquema tradicional de persecución penal posterior y avanzar hacia:
- Alfabetización digital y prevención focalizada en redes sociales y juegos online.
- Investigaciones patrimoniales rigurosas para golpear las estructuras financieras de lavado de activos.
- Restitución efectiva de derechos a las víctimas, garantizando presupuesto, vivienda, empleo y asistencia psicológica.
- Mayor articulación internacional y estatal entre el Poder Judicial, el Ejecutivo y las organizaciones de la sociedad civil.

