Rodrigo Paz Pereira fue investido este sábado como presidente de Bolivia por un periodo de cinco años e inició un nuevo ciclo político y económico en el país.
Participaron de la ceremonia algunos jefes de Estado regionales como Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Yamandú Orsi (Uruguay), Daniel Noboa (Ecuador) y Gabriel Boric (Chile).
El nuevo mandatario, de 58 años e hijo del expresidente Jaime Paz (1989-1993), fue recibido entre aplausos en el palacio legislativo boliviano, en el centro de La Paz, por los asambleístas y las delegaciones internacionales.
La asunción se da en un contexto de profunda crisis, marcada por la escasez de dólares y combustibles, inflación y el encarecimiento de alimentos y servicios.
El flamante mandatario prometió aplicar un modelo de «capitalismo para todos» y marcó distancia con las posturas de los últimos gobiernos al asegurar que «Bolivia vuelve al mundo y el mundo vuelve a Bolivia».
El mandatario prometió impulsar un modelo de «capitalismo para todos», enfocado en otorgar créditos baratos a emprendedores y aplicar rebajas arancelarias a la importación de tecnología y vehículos.
El primer discurso: críticas, promesas y un país «quebrado»
El presidente Rodrigo Paz dirigió sus primeras palabras a la nación, agradeciendo a los mandatarios presentes y a las delegaciones internacionales. Remarcó que «esta es la nueva Bolivia que se abre al mundo. Nunca más una Bolivia aislada, sometida a ideologías fracasadas».
«Este lugar no es de poder, es un mandato de servicio a la Patria. No nos han entregado un trono, si no una tarea». Acto seguido, prometió libertad, responsabilidad y respeto a la ley: «Comienza un tiempo de libertad y también de responsabilidad. Nadie está por encima de la ley ni de la Patria».
En un tono firme, el nuevo mandatario criticó la situación heredada de la anterior gestión, describiendo que «Nos dejan un país quebrado. Un país cansado, dividido, endeudado moral y materialmente. Nos dejan la peor crisis de las últimas cuatro décadas». Advirtió que el «malgasto fue algo bueno, nos traicionaron», y que la deuda asciende a «40.000 millones». En ese marco, sentenció: «Nos traicionaron y la traición se paga en Bolivia».
Finalmente, interpeló a los expresidentes sobre los recursos naturales: «Evo, ¿dónde está el litio? Arce, ¿dónde está el litio, el gas?», concluyó entre aplausos.
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