Mientras el Gobierno Nacional mantiene encendida la motosierra para la obra pública, los trabajadores del 6° Distrito Jujuy salen a las rutas con lo que tienen. Bacheo de emergencia en la Ruta 9 y trabajos a contrarreloj en la 52 para evitar que la provincia quede aislada.
En un contexto de parálisis total de obras, el personal de Vialidad Nacional en Jujuy inició una serie de operativos de mantenimiento para evitar que las rutas nacionales de la provincia terminen de colapsar.
Ruta 9: Bacheo entre cráteres
En la emblemática Ruta Nacional 9, los equipos viales se concentran en dos tramos críticos: Yala-Volcán y el sector de Negra Muerta hacia La Quiaca. Aunque el parte oficial habla de «labores de bacheo», la realidad que enfrentan los automovilistas es la de una calzada golpeada por la falta de inversión estructural. Además, en el paraje Corte Colorado, las cuadrillas deben luchar contra los desmoronamientos constantes para despejar las banquinas y evitar tragedias.
El drama de la Ruta 52: Atados con alambre
En la Ruta Nacional 52, camino al Paso de Jama, la situación es de alerta máxima. En Ronqui Angosto, los trabajadores realizan tareas de encauce y refuerzo de material para intentar que el Río de La Soledad no se lleve puesto el desvío habilitado. Es una pelea desigual contra la naturaleza y la falta de presupuesto para obras definitivas que aseguren el tránsito internacional.
Palpalá y los sedimentos del olvido
La desidia también se nota en la Ruta Nacional 66, a la altura del barrio San José. Allí, los equipos deben retirar el material aluvional que se acumula en la colectora, un problema recurrente que complica el acceso a la ciudad de Palpalá cada vez que cae una gota de lluvia.
Circular con precaución (y paciencia): Vialidad solicita extremar las medidas de seguridad y respetar a los banderilleros, los únicos que hoy ponen la cara en rutas que, por el ajuste nacional, parecen haber quedado a su suerte.

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