En las pasadas audiencias, prestaron testimonio la madre y la pareja del policía asesinado, Carmen Rosa Farfán y Ángeles Chaile, respectivamente. También se realizó una inspección ocular en el lugar donde el efectivo cayó por un disparo en el pecho.
La madre del policía fue citada a declarar como testigo en el juicio oral y público que se les sigue a Mario Alberto Tapia, acusado del delito de «homicidio calificado por la condición funcional del sujeto pasivo y con arma de fuego», y Aldo Claro, como «partícipe criminal en el delito homicidio calificado por la condición funcional del sujeto pasivo y con arma de fuego».
«Yo me enteré a través de la radio lo que estaba pasando en Libertador, yo vivo en Fraile Pintado y mi hijo vivía con su señora allá. Salí urgente de mi casa a buscar a mis hijos más chicos que estudiaban en Libertador General San Martín, mi nuera me llamó por teléfono temprano y me dijo que estaban bien. Pero la noticia decía que había un efectivo herido», dijo la mujer.
Reconoció a Tapia como remisero, y dijo que hacía viajes a Aguas Blancas. «A veces viajaba con él porque yo iba a comprar ropa para revender», comentó, y recordó: «Cuando me estaba volviendo a Fraile, iba sentada en el asiento del acompañante escuchando las noticias y el conductor me dijo que Tapia decía que había matado a un policía, y por ese acto se vanagloriaba. Yo jamás me hubiera imaginado que estaría hablando de la muerte de mi hijo», dijo entre lágrimas la mujer.
Por su parte, la viuda relató al Tribunal que «Mi marido no tenía nada para defenderse de los ataques». Chaile dijo que “mi marido me contó por teléfono que iba a ser una jornada difícil».
Más adelante, afirmó que «a media mañana me enteré a través de la radio que había fallecido un efectivo de la localidad de Fraile Pintado. Me empecé a desesperar porque ya no me podía comunicar con mi marido. Entonces le dije a mi padre que me acompañara hasta el hospital para ver quién era el policía que había recibido el disparo, allí el médico de la guardia me confirmó que era mi marido y se me vino el mundo abajo».
Posteriormente, durante el velatorio, contó que se enteró que Tapia había realizado el disparo que terminó con la vida de su esposo, que amaba su trabajo, pero él quería hacer los trámites para ingresar a Gendarmería, para que nuestra hija esté mejor (ahora tiene cinco años)».
En relación a la inspección ocular en el predio El Triángulo en la ciudad de Libertador General San Martín, los integrantes del Tribunal en lo Criminal Nº 3, cuya presidencia está a cargo de la jueza Laura Lamas González, recorrieron la zona con dos testigos policiales, Antonio Ramón Villafañe y Jorge Aníbal Castillo.
Durante la pericia judicial, se amontonaron centenares de vecinos del lugar, mientras los policías señalaron el lugar de donde salió los disparos de una escopeta recortada calibre 22, hacia a una formación policial improvisada. Uno de los tiros, se metió en el tórax de Emanuel Farfán, que apenas se cubría con un escudo de acrílico, que le produjo la muerte. Todo el lugar, después de cuatro años, está muy cambiado.
