Al menos 188 personas murieron y 1.520 resultaron heridas como consecuencia de dos destructivos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela. Los sismos se registraron la noche del miércoles y afectaron principalmente a la capital, Caracas, y al estado de La Guaira, según el balance oficial presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Ante la gravedad de la situación, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró a La Guaira como zona de desastre natural. Las autoridades confirmaron que hay 157 personas desaparecidas y unas 200 atrapadas bajo los escombros, mientras que más de 2.900 familias quedaron damnificadas y al menos 250 edificios resultaron destruidos o seriamente afectados.
Caos y saqueos en las zonas afectadas
La situación humanitaria se tornó crítica en La Guaira, donde se registraron escenas de saqueos en comercios derrumbados o abandonados. Decenas de personas irrumpieron en los locales para llevarse alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad, en un contexto de extrema tensión agravado por más de 130 réplicas que continuaron sacudiendo la región.
Las fuerzas de seguridad, bomberos y equipos de rescate concentran sus esfuerzos en una carrera contra el tiempo para intentar hallar sobrevivientes atrapados en las estructuras colapsadas. El Gobierno habilitó líneas telefónicas especiales y el sistema VENApp para centralizar las denuncias sobre paraderos desconocidos.
Asistencia y despliegue internacional
La magnitud de la catástrofe movilizó un amplio operativo de ayuda internacional. El mandatario estadounidense, Donald Trump, lamentó el impacto de los sismos y anunció el envío de 150 millones de dólares en asistencia humanitaria, junto con el despliegue de brigadas de rescate e ingenieros especialistas.
A la asistencia se sumaron varios países de Europa y la región. Francia envió un equipo de 85 socorristas expertos en estructuras colapsadas, España dispuso de más de 50 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), y el papa León XIV ordenó un envío de fondos para paliar la emergencia. Por su parte, Colombia coordinó el apoyo de sus Fuerzas Militares y de Defensa Civil, mientras que la ONU, la Unión Europea y el Banco Mundial activaron sus protocolos de asistencia técnica y financiera.

