El tercer paro de mujeres concluyó con una impresionante movilización que desbordó las calles del centro porteño. La multitud se manifestó contra el patriarcado y el ajuste.
Fueron más de 300 mil las mujeres, lesbianas, trans, travestis, no binaries y una buena cantidad de varones que desbordaron las calles de la Ciudad de Buenos Aires por el #8M. El documento final, producto de la discusión colectiva en asambleas, incluye a todas las identidades sexuales no heteropatriarcales y suma los reclamos laborales, por la legalización del aborto y el freno al ajuste. Hubo tensión entre parte de las organizadoras y los sindicatos.
La multitudinaria movilización de mujeres llegó a la Plaza de Mayo donde se realizó la lectura de un documento que sirvió de cierre al nuevo Paro Internacional y Plurinacional de Mujeres. El balance incluyó duras críticas al modelo de ajuste del gobierno de Cambiemos, el reclamo por políticas políticas públicas para poner un freno a la violencia machista y por el aborto legal, seguro y gratuito.
Mujeres de todas las edades, en especial de adolescentes y jóvenes, participaron de la movilización que se desplazó desde el Congreso por Avenida de Mayo y las calles adyacentes. La bandera de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue la primera en ingresar a la Plaza de Mayo, mientras que las organizaciones estudiantiles marcharon por Diagonal Norte y las agrupaciones sindicales por Diagonal Sur.
Las primeras mujeres empezaron a llegar al Congreso cerca de las 15, y desde esa hora la Avenida de Mayo se convirtió en una pasarela de vendedores de pañuelos, pines, choripanes y sándwiches veganos. Pañuelos también había de todos los colores: al menos 14 diseños. Contra la violencia, a favor del aborto legal, por la separación de la Iglesia y el Estado, contra el maltrato animal y por una ley de adopción, entre otros.
El paro plurinacional, que tuvo su correlato en cada rincón del país con la misma fuerza que en Buenos Aires, fue justificado «porque crecen las cifras de gatillo fácil, y el discurso que legitima la ‘justicia por mano propia’ pretende llevar a nuestra infancia a los tribunales y deportar migrantes ejerciendo todo tipo de violencias». La medida de fuerza, en un día de lucha histórico de la mujer, fue también «porque luchamos por una Argentina y un mundo que sean Anticapitalistas, Antipatriarcales, Antirracistas, Antibiologicistas, Antimperialistas, Antineoliberales, Anticlericales, Antixenófobas, Anticapacitistas». Desde el feminismo, desde la «revolución feminista» expuesta en la actitud y en los emblemas, «estamos construyendo nuestro movimiento contra todas las formas de crueldad con que el capitalismo quiere disciplinar nuestras desobediencias».
La jornada de lucha, de compromiso permanente, tuvo festejo, alegría, como la presencia de un nutrido grupo de representantes de distintos pueblos originarios, todos residentes en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires, que entraron a la Avenida de Mayo por la 9 de Julio, interpretando música del altiplano, con letras dedicadas al acontecimiento multitudinario: «Qué bonito es estar con la luz y con la lucha, acompañadas por tus hermanas», es la frase central del aporte mezclado con quenas y un coro de sikus.
Pasadas las 19.30, con la plaza colmada y la Avenida de Mayo ocupada hasta el Congreso, las organizadoras anunciaron que el acto no podía empezar porque algunas centrales de trabajadores, como la CGT y la CTA, “boicotean el acto de las mujeres”. Según relataron las organizadoras, se habían comprometido a contribuir con los gastos de la organización, y a último momento se dieron de baja. Por micrófono se anunció que la empresa de sonido no iba a habilitar los micrófonos hasta que apareciera el dinero. Y a partir de ese momento, empezaron a pasar con bolsas entre la multitud para pedir colaboraciones. En menos de 15 minutos, se juntaron 36.000 pesos. Faltaban 10.000, que llegaron en muy poco tiempo, y los aplausos inundaron la plaza.
“Lejos de abatirse, las mujeres se sintieron empoderadas con la colecta: ‘Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, las mujeres le enseñan cómo luchar a la CGT”.
En respuesta, la secretaria de Género de la CTA, Estela Díaz, salió al cruce las acusaciones y se quejó del “hostigamiento a los sindicatos”. También aclaró, en nombre de todos los sindicatos: “Jamás nos comprometimos a que el sonido lo íbamos a poner nosotras. El aporte se hace ahí entre todas”.
“La CTA junto a todas las centrales sindicales organizaciones del movimiento de la economía popular y las cooperativas, marchamos construimos unidad del sindicalismo, adherimos al paro, hicieron nuestros sindicatos diversas modalidades de adhesión a las medidas de fuerza. Participamos de todas las asambleas”, agregó.
La dirigenta sostuvo: “Además, recibimos un hostigamiento todo el tiempo de la organización de enorme ataque del movimiento sindical organizado. Somos parte del feminismo y parte del movimiento de mujeres. Estamos luchando y organizadas. Y estamos siendo agredidas pro sectores que tergiversar la realidad”.
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