“Hablar de las cárceles y desde una cárcel no es sencillo, pero hay que hacerlo porque la injusticia es total, de tal manera que para que los jueces o funcionarios gubernamentales escuchen el clamor de los presos, se debe recurrir a situaciones drásticas como autoflagelarse”, dice en la carta Laureano Rojas, que está alojado en el Penal N° 1.
Luego explica su situación: «Estoy cumpliendo su condena con graves problemas de adicción, soy consumidor crónico a las drogas y necesito urgentemente un tratamiento profesional para curarme», y relata que en agosto del 2014 le pidió al juez Carlos Emilio Cattan la ejecución de la pena con traslado a la penitenciaría de la ciudad de Salta, a la unidad terapéutica para adicciones, para ser tratado por su adicción crónica.
Dice que sus padres, que son personas mayores de 60 años, residen en esa provincia, y que además están muy enfermos, por lo que el traslado permitiría que pudieran estar cerca de él.
“Hasta el día de la fecha no hay una respuesta favorable a la solicitud que hice, siendo que está acorde a las leyes en vigencia. Ante la falta de respuesta, desde hace 48 horas comencé una huelga de hambre por tiempo indeterminado y me cosí la boca hasta tanto el juez Cattan otorgue soluciones para combatir mis adicciones”, cerró Rojas.
