
La mujer teme que el fiscal de turno no impute al agresor y el caso quede impune, sobre todo frente a la próxima feria judicial.
La madre de la joven quemada denunció que el agresor le envió un mensaje de texto avisándole que su hija había tenido un accidente grave y que estaba en el hospital. Al llegar, una médica de guardia le informó que el estado de su hija era grave, pues tiene el 60 por ciento del cuerpo quemado.
Guiñes relató que tras el informe de la médica consultó si la policía había realizado actuaciones sobre el hecho, y para asegurarse fue a la Central de Policía donde la derivaron a la Brigada de Investigaciones.
Allí radicó la denuncia. Le informaron que enviarían un médico de la Policía, pero hasta anoche no se había hecho presente para evaluar el estado de Nuria. Ese informe debería ser elevado al fiscal Carlos Farfán.
La mujer, sin dudarlo, apuntó a la expareja de su hija, un profesor llamado Nelson Ibáñez: «Este hombre tenía las manos quemadas y dejó una mochila en el hospital con sus pertenencias”, relató Guiñes.
Siguió contando que el sujeto siempre fue violento, que su hija sufría agresiones de su parte, hasta que se cansó y lo denunció. «Todos sabían que él la golpeaba, los amigos, las hijas, las familias de ambos, pero no había constancia y además mi hija se enojaba si quería yo o alguien mas ayudarla”, relató la madre.
Destacó: «Hhasta mi nieta fue testigo de cómo su padre golpeaba a su madre, y me dijo que cuando ella se quería meter Nuria se enojaba”. Recordó que su hija había decidido separarse e irse con sus hijos a otro lugar. «Quería volver a vivir, yo no creo en el suicidio, creo que él quiso matarla”, aseguró.
