Una vez más y van…: El gobierno arremetió contra los jubilados en el Congreso con represión y gases lacrimógenos

Como viene sucediendo todos los miércoles, una vez más, las fuerzas de seguridad del gobierno de ultraderecha de Javier Milei arremetió con represión, golpes, gases lacrimógenos y gas pimienta contra una nueva marcha de jubilados, cuando las fuerzas de seguridad en cumplimiento del protocolo antipiquetes.

La Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Gendarmería y la Prefectura Naval participaron del operativo de seguridad dispuesto en los alrededores del Congreso para la movilización que los jubilados y organizaciones políticas llevaron adelante en la Plaza Congreso.

Los efectivos de seguridad mantuvieron a los manifestantes sobre la vereda de los alrededores del Congreso, donde el tránsito fue interrumpido por el vallado, e incluso alcanzaron con gases lacrimógenos a los fotoperiodistas que cubrían en la zona.

«Gravísimo. Las fuerzas de seguridad de (Patricia) Bullrich se apropian del Congreso. Cada miércoles, la ministra cerca el Congreso con vallas, llena la zona de policías y gendarmes, y reprime la movilización pacífica de jubilades», advirtió el diputado del FIT Alejandro Vilca.

Y agregó que «lo denunciamos hoy en comisión: esto no es solo autoritarismo, es una intimidación repudiable».

Los jubilados volvieron a movilizarse hoy para reclamar un aumento en los haberes, la restitución de los medicamentos gratuitos del PAMI y contra el veto del presidente Javier Milei a la ley que establecía un incremento en los ingresos del sector.

“Otra vez, como siempre mucha policía y mucha represión. (Javier) Milei escuchó a (José) García Cuerva el domingo en el día de la patria, donde todos agitamos la banderita. Le dijo: ‘No es la represión, es el diálogo’. A ver si entienden… Pero parece que no, ahí andan reprimiendo”, protestó el padre “Paco” Olveira, que nuevamente se hizo presente en el Congreso para acompañar a los jubilados.

Nueva represión a trabajadores de prensa

Este miércoles, los gases de la policía volvieron a tener como objetivo a los trabajadores de prensa. Uno de ellos es Antonio Becerra, el fotógrafo de Tiempo Argentino que el mes pasado tuvo un encontronazo con el asesor presidencial Santiago Caputo cuando cubría la previa del debate televisivo de candidatos a legisladores porteños.

La semana pasada, los trabajadores La Nación+ Pablo Corso y Diego Pérez Mendoza fueron heridos y a la cronista Lula González, de El Destape, la gasearon y golpearon en la cabeza con una tonfa.

Además, detuvieron a los fotógrafos Javier Iglesias y Tomás Cuesta, que trabaja para la agencia francesa AFP y que fue liberado horas después por pedido de la fiscal Malena Mercurial.

A la reportera gráfica Mariana Nadelcu le rompieron la cámara con la que registraba la represión. Mientras tanto, Iglesias junto a Leandro Nahuel Cruzado y Pablo Daniel Luna fueron trasladados a la alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones Federales en Madariaga al 6900.

El 12 de marzo, las fuerzas de seguridad hirieron al fotoreportero Pablo Grillo, que recibió el impacto de un cartucho de gas en la cabeza. La semana pasada, el joven fue operado una vez más en el Hospital Ramos Mejía por un cuadro de hidrocefalia.

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