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UNICEF advirtió que la pobreza infantil bajó al 42,3% pero estima un rebote del 44,4%

UNICEF Argentina presentó su nuevo informe técnico titulado «Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños», elaborado sobre la base de estadísticas oficiales. El documento revela que, si bien la pobreza infantil registró un marcado descenso al cierre del año pasado ubicándose en el 42,3%, las proyecciones para la primera mitad de este año encienden una señal de alerta temprana por una probable inversión de la tendencia.

De acuerdo con el estudio del organismo internacional, unos 5,1 millones de menores de 18 años viven actualmente en hogares con ingresos insuficientes para cubrir la canasta básica total, mientras que cerca de 1,1 millones (el 9,4%) se encuentran en situación de indigencia extrema. Las simulaciones estadísticas presentadas para el primer semestre estiman que la pobreza entre las infancias podría sufrir un rebote y trepar nuevamente hasta alcanzar el 44,4%.

Factores de vulnerabilidad y desigualdad

La investigación visibiliza de manera contundente las profundas brechas de desigualdad que persisten según el nivel educativo y la inserción laboral del adulto de referencia del hogar. La incidencia de la problemática se agudiza bajo las siguientes variables de segmentación:

Asimismo, el informe de la organización internacional destaca el rol indispensable que cumplen los programas estatales de transferencia directa de ingresos, detallando que la tasa de indigencia infantil se incrementaría al menos seis puntos porcentuales si no existieran estas herramientas de contención financiera.

Alerta por el financiamiento presupuestario

Por fuera de los indicadores puramente monetarios, la evaluación multidimensional que mide el acceso efectivo a derechos básicos como vivienda adecuada, educación, agua potable y saneamiento arroja que el 42,8% de los chicos argentinos padece al menos una privación estructural.

Frente a este panorama, UNICEF alertó sobre los riesgos de no ampliar las partidas de asistencia vigentes. Según sus proyecciones presupuestarias, el financiamiento nacional destinado de forma directa a las políticas de niñez y adolescencia podría sufrir una contracción real del 16% si se mantienen los niveles actuales de ejecución, lo que comprometería la sostenibilidad de las mejoras observadas en el último período.

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