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Venezuela: Más de 1700 muertos y alerta de la ONU por inminente crisis humanitaria

Foto: Reuters

Seis días después del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, la emergencia ingresó en su fase más crítica. Mientras los equipos de rescate agotan las horas para encontrar sobrevivientes entre los escombros, la escasez de alimentos, la falta de agua potable y el colapso de la infraestructura sanitaria amenazan con desatar un brote masivo de enfermedades.

Hasta el momento, el balance oficial confirma 1719 víctimas fatales y 5034 heridos, aunque la cifra final podría ser drásticamente superior: las agencias de Naciones Unidas estiman que hay cerca de 50.000 personas desaparecidas.

Los sismos principales, de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, provocaron más de 300 réplicas que terminaron de desestabilizar las estructuras que habían quedado en pie.

Destrucción masiva desde el espacio

Un análisis preliminar con datos satelitales realizado por la NASA revela la magnitud del desastre en la región norte, siendo la zona de La Guaira el epicentro de los daños.

Según los investigadores Corey Scher y Jamon Van Den Hoek, de la Universidad Estatal de Oregón, aproximadamente 58.870 edificios resultaron dañados o completamente destruidos.

Esta pérdida masiva de viviendas dejó a unas 16.000 personas desplazadas en la calle.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el 39% de los damnificados duerme en espacios públicos, mientras que el resto se reparte entre iglesias, escuelas o casas de familiares en condiciones de hacinamiento crónico.

Hospitales al límite y riesgo sanitario

El sistema de salud se encuentra desbordado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que al menos 38 hospitales sufrieron daños por los temblores; tres de ellos están en estado crítico y seis operan de forma parcial. Los centros de salud que siguen en pie trabajan muy por encima de su capacidad, con listas de espera quirúrgicas en aumento y morgues totalmente colapsadas.

El vocero de la OMS, Christian Lindmeier, advirtió que la falta de agua potable y la suspensión de los esquemas de vacunación configuran un escenario propicio para la aparición de brotes de dengue, malaria, sarampión y fiebre amarilla.

Para mitigar esta situación, Unicef envió un cargamento de 47 toneladas de suministros de emergencia provenientes de las reservas de la Unión Europea. La ayuda incluye:

A esto se suma la complicación logística en el terreno: el colapso de un centro de acogida temporal en La Guaira que albergaba a 140 personas encendió las alarmas sobre la inseguridad de los propios refugios improvisados.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitó centralizar y coordinar los envíos para evitar el caos de distribución en los centros de acopio controlados junto a Cáritas.

Foto: Reuters

La crisis apenas comienza

Por su parte, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) –la única ONG internacional que se encontraba operativa en las primeras horas tras los sismos– informó que ya logró abastecer con medicamentos de emergencia y kits de traumatología a ocho hospitales críticos de Caracas y La Guaira, asegurando la atención de unos 3500 pacientes.

Sin embargo, Andreas Spaett, coordinador de MSF en Venezuela, advirtió que al completarse la primera fase de rescate las prioridades civiles están cambiando drásticamente debido a la cantidad de personas que se quedaron sin hogar.

Ante la proliferación de campamentos improvisados en parques y estadios que carecen de asistencia sanitaria, la organización anunció el despliegue de clínicas móviles no solo para atender necesidades básicas de salud y proveer agua y abrigo, sino también para brindar asistencia psicológica urgente a las miles de personas traumatizadas que lo perdieron todo.

Solidaridad y cobertura argentina

La República Argentina envió una comitiva especial integrada por brigadistas y perros entrenados en la detección de personas vivas bajo escombros para colaborar de manera directa en las tareas de salvamento.

En el lugar de los hechos, los propios vecinos bloquean el paso de maquinaria pesada exigiendo buscar a mano a sus familiares antes de que se declare la zona como inhabitable.

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