Tras varias jornadas de incertidumbre, se ratificó que la Secretaría General de la Presidencia no invitó a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, para participar en el tradicional Tedeum del 25 de mayo. El quiebre en la cúpula del Poder Ejecutivo suma así un fuerte capítulo institucional, dejando a la titular del Senado fuera de la comitiva oficial que acompañará al presidente Javier Milei a la Catedral Metropolitana.
Desde la Presidencia de la Cámara Alta emitieron un comunicado formal donde aclararon que la organización del evento y el manejo del ceremonial correspondiente a la fecha patria dependen de la órbita de Karina Milei, confirmando textualmente que la vicepresidenta no fue incluida en las actividades. La determinación de la Casa Rosada profundiza un distanciamiento que viene registrando antecedentes de alta exposición pública.
Durante la misma celebración litúrgica del año pasado, los cortocircuitos ya habían quedado en evidencia cuando el jefe de Estado evitó el saludo formal con Villarruel al ingresar al templo católico. En esta oportunidad, la exclusión total del protocolo coincide con una etapa de reconfiguración interna dentro del oficialismo, donde la Libertad Avanza busca recortar los márgenes de influencia de la vicepresidenta.
Antecedentes de una relación sin retorno
La tensión entre los diferentes sectores de la administración nacional arrastra un historial de desencuentros complejos. En noviembre último, durante la jura de los nuevos senadores nacionales, se produjo un fuerte cruce en los pasillos del Congreso que involucró a Karina Milei y al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con el entorno de la presidencia del Senado, llegando a registrarse empujones entre las custodias de ambas facciones.
En aquella oportunidad, las denuncias desde Balcarce 50 apuntaban a un presunto bloqueo intencional por parte de Villarruel para impedir el acceso de los funcionarios a los palcos oficiales, mientras que desde el Palacio Legislativo adujeron razones estrictas de capacidad y controles ordinarios de seguridad. El episodio expuso de manera definitiva que las diferencias internas habían abandonado el plano de la discreción.
A este panorama se sumaron las recientes y picantes declaraciones de la propia Villarruel respecto a la situación judicial que salpica al jefe de ministros por el caudal de consumos en sus tarjetas de crédito. Al ser consultada por la prensa, la funcionaria lanzó de forma irónica que toda la ciudadanía permanece a la espera de la presentación de la declaración jurada de Adorni, marcando una distancia que hoy se traduce en su marginación de los actos patrios.

