FIT acto

El Frente de Izquierda de los Trabajadores crece (a pesar suyo)

FIT actoPor Razón y Revolución. Luego de condicionar a dos encuentros político-sindicales en una dirección contraria y luego de impulsar corrientes opositoras a la alianza de la izquierda revolucionaria, el Perro Santillán ha decidido apoyar abiertamente al Frente de Izquierda.

Un pronunciamiento que no fue solo electoral, sino que incluso llegó a reconocer el cotidiano trabajo del PO en Salta. Ante esta evolución, no queda más que saludar fervorosamente esta decisión, que es un paso adelante para este dirigente, para sus organizaciones, para el FIT y para el conjunto de la clase obrera.

El pronunciamiento obedece a un fenómeno que habíamos anticipado y que los propios partidos del FIT no toman seriamente en cuenta: la capacidad de aglutinación que tiene el frente por sí mismo. Una capacidad que podría expandirse aún más si se utilizara correctamente, en lugar de desperdiciarse.

Todo el problema es la cuestión de las perspectivas de esta alianza. En ese sentido, la discusión que plantea Jorge Altamira, en relación a este hecho, es sumamente pertinente, cuando señala que el apoyo no puede circunscribirse a lo electoral y resalta:

“Nuestro método es el desarrollo de una conciencia y organización de clase que prepare a los trabajadores para asumir su propio poder. La política electoral está subordinada a este objetivo y a la comprensión de las condiciones políticas que permiten efectivizarlo. En la agenda de discusiones con quienes se acerquen al FIT o busquen colaborar con el FIT, este debiera ser el punto central”.

Exactamente. La gran discusión con cualquier organización o dirigente que se acerque al FIT debe ser, centralmente la “organización de clase que prepare a los trabajadores para asumir su propio poder”. Es decir, el Partido. Todo esto está muy bien, pero nadie ha hecho absolutamente nada para llevar estos dichos al campo de lo real. Si el Perro hubiese querido dar un apoyo más allá de lo electoral, un apoyo en el “desarrollo de una conciencia y organización de clase”, ¿qué instancia hubiese encontrado? Dicho de otra manera, ¿a qué otra cosa invita el FIT que no sea a un apoyo electoral? ¿Cómo achacarle al Perro una carencia que porta el propio FIT? Esa sentencia tan justa de Altamira, le cabe, más que a nadie, a los partidos del FIT (y al propio PO, por caso). Si el PO y el PTS hubieran dado un paso, uno solo, de todas esas promesas de formación política unificada con las que amenazan, hace rato que el FIT hubiera aglutinado a una masa mucho mayor.

Puede argumentarse que la idea de Partido Único espanta a más de uno. Cuesta creerlo, pero tomémoslo de esa forma. Se podría avanzar, entonces, hacia una coordinación política mayor. Por ejemplo, el FIT está llamando a un gran acto electoral. Es decir, se cierra el frente tal como está (con tres partidos separados y sin mayor coordinación) y se llama a proclamarlo. Esto clausura toda posibilidad de formación más amplia.

En lugar de un acto, que reproduzca lo que el frente ya es con una voluntad simplemente aclamatoria, se podría llamar a una asamblea abierta de la izquierda, con el objetivo de delinear de cara al futuro los objetivos del FIT y realizar un primer hecho de unidad. Se debería llamar a todas las organizaciones afines, a comisiones internas, a simpatizantes y todo aquel que se quiera sumar, a participar de un debate con el FIT desde el FIT. Allí se repartirían las tareas que demanda la construcción del FIT, entre otras, las electorales, lo que haría la intervención del año que viene mucho más efectiva.

El FIT sería el anfitrión y sus partidos detentarían la organización y las principales intervenciones. Aquellas organizaciones o dirigentes que no están en el FIT y que quieran participar, lo harían con la condición de no poder reclamar ningún lugar en la dirección del FIT ni en las listas electorales. Tendrían derecho a voz, pero no voto, obligándose a acatar los resultados de la Asamblea. Esto tiene una doble función: evitar cualquier tipo de carrerismo parlamentario, y ofrecer una muestra gratuita de honestidad y voluntad de construcción política por parte de la periferia organizada.

El FIT apenas ha dado sólo una reducida muestra de su potencialidad. Si la izquierda revolucionaria quiere dar un salto en 2015, debe prepararse seriamente. La oportunidad está esperando. Esta es nuestra propuesta.

Ver también

Crecer con carencias: el 53% de los niños argentinos no cubre la canasta básica

La situación social de las infancias en el país atraviesa un momento crítico, consolidando una …