El último informe del Indec desnudó una realidad alarmante: el 52,9% de la población argentina sufrió la carencia de al menos un servicio esencial —agua corriente, gas de red o cloacas— durante el segundo semestre de 2025. El dato no solo es grave por su magnitud, sino por su tendencia, ya que marca un empeoramiento respecto al 51% registrado en el mismo periodo de 2024. Hoy, apenas el 47,1% de los argentinos logra cubrir sus necesidades básicas de infraestructura de manera simultánea.
El retroceso más marcado se observa en el gas de red, cuya cobertura cayó al 60,5%. Este deterioro coincide con un escenario de tarifazos salvajes: el servicio acumuló un aumento interanual del 28% en el AMBA, pero arrastra una suba estratosférica del 709% desde noviembre de 2023. El agua no se quedó atrás, con incrementos del 386% desde el inicio de la gestión actual, asfixiando el bolsillo de quienes, en muchos casos, ni siquiera reciben el servicio de forma óptima.

Salud pública desbordada por la caída de prepagas y obras sociales
La crisis económica impactó de lleno en el sistema sanitario. El relevamiento confirmó que la cobertura médica privada y de obras sociales cayó al 65,4%, obligando a más de 10 millones de personas a depender exclusivamente del sistema público de salud. Esto representa un salto al 34,3% de la población que ahora presiona sobre hospitales y centros de salud estatales, los cuales ya venían golpeados por el ajuste.
El escenario es dramático entre niños, niñas y adolescentes, donde la dependencia del sistema público escala al 45%. Mientras la clase media abandona las prepagas por la imposibilidad de pago, el Estado debe absorber una demanda creciente en un contexto de desfinanciamiento y suba de costos en insumos médicos.

El drama habitacional: hacinamiento y desidia ambiental
En términos de vivienda, la estabilidad estadística es un espejismo que oculta focos de precariedad extrema. Un 6,4% de los hogares posee materiales directamente insuficientes y el hacinamiento crítico afecta a más de un millón de personas en todo el país. A esto se suma un déficit de saneamiento básico persistente: el 6,1% de los hogares ni siquiera cuenta con un baño con descarga de agua.
La desigualdad se profundiza con el entorno ambiental. El informe advirtió que el 8,2% de los hogares se ubica en zonas inundables y un 5,3% sobrevive cerca de basurales. Son cifras que exponen el fracaso de las políticas de urbanización y la consolidación de una Argentina donde el acceso a una vida digna es, cada vez más, un privilegio de pocos.

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